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A mi hijo lo mató la austeridad de la 4T: padre de regidor asesinado en Atizapán

Isaac Ramírez – noviembre 07, 2019

A mi hijo, lo mató la austeridad. Una semana antes de su muerte, solicitó protección a la alcaldesa Ruth Olvera Nieto de manera verbal, después de la segunda amenaza que recibió, pero se la negaron porque le dijeron que no había nadie que lo cuidara y que no era propio de la Cuarta Transformación (…) Nos equivocamos votando por Andrés Manuel López Obrador, quien no ha hecho nada, solo le echa la culpa a los otros, para no solucionar”, éste es el lamento de un padre que, a ocho meses del asesinato de su hijo, aún implora justicia y exige a las autoridades de la Fiscalía General de Justicia del Estafo de México (FGJEM) que le presenten a los autores intelectuales y materiales de este crimen que acabó con la vida del segundo regidor de Atizapán, Rodrigo Segura Guerrero.

Sentado en una silla, apoyado de su bastón y con el retrato de su hijo a su costado derecho, don Miguel Segura Díaz ha accedido, por primera vez, a hablar sobre el homicidio de Rodrigo, ocurrido el pasado 19 de marzo en el tercer piso de un inmueble que fungía como gimnasio y que el cuarto de sus cinco hijos había acondicionado junto con otro de sus hermanos, para entrenar a otros jóvenes y niños en el que se había vuelto su pasión: el boxeo.

Su hijo, asegura, era una persona de bien, tranquilo y amigable, que no bebía ni tenía malos hábitos o algún vicio, bueno, solo uno: el deporte, por eso, al concluir con su trabajo en la segunda regiduría de Atizapán se dirigía todos los días al gimnasio donde entrenaba junto con su hermano; espacio que aún alberga las decenas de trofeos, medallas, reconocimientos y fotografías que obtuvieron juntos en vida.

La rutina cambió un martes, como lo habían anunciado sus presuntos asesinos y extorsionadores, quienes días antes a su homicidio le pidieron 600 mil pesos, el doble de lo que supuestamente cobrarían por su muerte. A cambio de ese dinero, estos sujetos ofrecieron perdonarle la vida e incluso venganza contra quien dio la orden de ejecutarlo porque, según dijeron, pretendía ocupar su puesto en el gobierno municipal.

La vida de Rodrigo Segura cambió, dicen sus familiares, a partir de que recibió la constancia de mayoría que lo acreditaba como uno de los integrantes del Cabildo de Atizapán para la administración 2019-2021, en representación del Partido Encuentro Social (PES) que, junto con Morena y el Partido del Trabajo, conformó la coalición “Juntos Hacemos Historia” que llevó al triunfo a Ruth Olvera Nieto, quien prometió mayor seguridad y la transformación de esta localidad.

“A Rodrigo se le acercó un vecino que identificamos como Luis Gerardo “N”. Ellos se conocieron hace muchos años, vino a ver si se incorporaba al partido. Mi hijo le dio dinero, lo alimentó, porque a veces no tenía ni para comer, pero, después, ese desgraciado se comenzó a presentar como integrante de un cártel y comenzó a amenazarlo. A decirle que un primo político de su ex esposa, conocido como ´El Mane´ me había mandado a matar a mí, pero a mi otro hijo le mencionó después que era a Rodrigo”, relata el padre del ex regidor.

Tras las primeras amenazas recibidas el 13 de octubre de 2018, el entonces regidor electo decidió acudir a denunciar estos hechos ante la FGJEM y un día después recibió la noticia de que tres sujetos había sido detenidos: “El Mane”, “El Oso Vázquez” y Luis Gerardo, quienes actualmente purgan una sentencia de 45 años de prisión. Entonces, se determinó asignarle una custodia, pero ésta solo duró un mes, ya que los presuntos responsables, ya habían sido detenidos. 

Las llamadas de extorsión regresaron justo dos semanas antes de que Rodrigo fuera asesinado. Ahora, la amenaza provenía directamente del grupo criminal, quien tenía la orden de matarlo si no entregaba el dinero solicitado, por lo que denunció nuevamente ante la FGJEM y pidió nuevamente protección a su líder política, pero ésta la negó, bajo el argumento de que los tiempos habían cambiado y no habría seguridad personal, a pesar de las amenazas que no solo el segundo regidor había recibido sino la mayoría de sus compañeros de Cabildo.

“La clase estaba terminando ese día, había cinco personas en el gimnasio, incluso, su esposa vino para llevárselo a descansar, pero llegó una pareja joven pidiendo informes porque supuestamente querían traer a su hijo a clases. Ella tenía 28 años y él, 35 aproximadamente. Rodrigo les dio los informes necesarios y creemos que como no podían atacarlo de frente, la mujer le pidió que si podía darle la información por escrito, por lo que se sentó y ese fue el momento que aprovecharon para descargar la pistola y terminar con su vida con al menos 10 impactos”, narra la familia.

Con el semblante duro de quien ha cargado por varios meses el dolor de no saber quién acabó con la vida de un hombre que se dedicaba a ayudar a otros y con el temor de que alguien pudiera atentar contra algún otro de los integrantes de su familia, don Miguel asegura que esta historia la conoce la fiscalía mexiquense, cuyos integrantes no tomaron ni siquiera las declaraciones de los testigos del asesinato, pues solo les pidieron sus datos y les dijeron que luego les llamarían, lo cual no ha sucedido, por lo que es probable que ni siquiera se cuente con un retrato hablado de quienes mataron a su hijo.

“El día en que sepultamos a mi hijo, vinieron el subdirector ministerial y un comandante y dijeron que venían por órdenes directas del gobernador y del fiscal, pero de nada sirvió, porque ni siquiera a los tres detenidos que están en el reclusorio les han tomado declaraciones, porque no les interesa y no quieren violar sus derechos humanos, por eso les exijo que se pongan a trabajar para que esclarezcan la muerte de mi hijo. Justicia no ha habido y nosotros seguimos con la incertidumbre de quién lo mandó a matar y quién lo mató, porque seguimos teniendo miedo”, sostuvo.

Con la voz quebrada de quien parece nunca se muestra dolido, el jefe de esta familia afirma que, tras los hechos, no hay nadie en casa que no viva con miedo, pues han sido muchos meses en los que han permanecido resguardados en su casa en espera de justicia, un reclamo que parece no tener fin ante la falta de atención de las autoridades estatales, quien trata de justificar la inacción, con el gran número de casos que diariamente se reciben en el Estado de México y el poco personal que existe en la fiscalía.

“Exigimos celeridad en la investigación, ya son muchos meses sin haber hecho nada. No hay trabajo, no hay interés. Han tratado de darle la vuelta al asunto a diario, pero no han solucionado nada. Buscamos al fiscal y solo nos atendieron en la Oficina de Vinculación, pero si no nos quiere recibir, voy a ir a buscar al gobernador, al senador don Armando Neyra, a alguien que me pueda resolver”, dice, al tiempo en que afirma que la ofensa es mayor, cuando los agentes de Investigación acuden a preguntarle a la familia qué actualización tiene del caso, cuando ellos son los que deberían hacer las pesquisas correspondientes.

Mientras tanto, el lugar donde se formaron decenas de jóvenes deportistas hoy permanece cerrado, solo bajo el cobijo de una cruz y una veladora que fueron colocados en el lugar del homicidio, donde prevalece la llama con la esperanza de que pronto haya justicia.

Lucas Moreno

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