“Comíamos juntos con mi familia”: Papá de Luz, víctima de “El monstruo”

Manuel López – octubre 15, 2018


Antes de su detención, a Juan Carlos se le veía caminar normalmente en calles de la colonia Jardines de Morelos, en Ecatepec. Quien lo conocía veía en él a un señor amable, serio y hasta algunas veces solidario con los problemas de los demás.

Y es que sus conocidos sabían que su familia integrada por cuatro hijos menores de edad y su esposa Patricia, vivían apenas con lo mínimo. Sin un trabajo formal, Juan Carlos tuvo que ingeniárselas para sobrevivir e ir rentando casa por casa en el municipio más poblado del país.

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Primero comenzó vendiendo perfumes, luego se introdujo a la comercialización de productos de belleza. Incluso, cuentan vecinos, que pepenaba basura junto con su esposa, aunque finalmente encontró una actividad a la que dedicó seis años de su vida; asesinar y descuartizar a mujeres.

“Si lo hubieras conocido hubieras dicho: pobre cuate lo ayudo. No fumaba, no tomaba, no se drogaba, no le pegaba a su mujer. No hacía nada. En realidad siempre nos saludábamos cuando nos topábamos en la calle y era normal”, narra Jorge Miranda, padre de una niña de 13 años que fue asesinada en 2012.

“Todavía comíamos juntos en la casa con mi familia. Le pagué la renta dos meses. Le di dinero para que pusiera un negocio y me lo lleve a trabajar, para mi era un amigo y nunca me imaginé que me fuera a hacer esto”, explica.

Jorge, bolero de oficio que residió en la misma vivienda que la presunta pareja feminicida por más de un año, aún recuerda el día que desapareció su hija Luz.

“Me subí a la pesera para irme a trabajar y no me acordaba si le había apagado a los frijoles y le hablé por teléfono, ella estaba dormida porque eran como las 7 de la mañana y le digo oye mi amor fíjate si le apagué a los frijoles y me dice sí papi están apagados”.

Jorge terminó la llamada sin imaginar que sería la última vez que escucharía su voz.

“Ya cuando llegué a la casa ya no estaba mi hija, estaba la puerta abierta y la tele prendida, entonces fui a buscarla y sus compañeros de la secundaria nos ayudaron, todavía hasta él (Juan Carlos) se sentó a mi lado y me dijo: no te preocupes al rato llega tu hija, pero nunca me imaginé que hubieran sido ellos”.

De acuerdo con versiones de organizaciones civiles dedicadas a la búsqueda de mujeres desaparecidas la pareja planeaban sus ataques, primero entablaban una amistad con sus víctimas y bajo el pretexto de alguna venta las llevaban hasta su domicilio para asesinarlas.

“Nosotros creemos que no actuaron solos, que hay más personas involucradas. Todo está muy bien planeado, es ilógico pero también hay que reconocer que la Fiscalía hizo bien su trabajo y que por lo menos ya son dos personas menos las que no están haciendo daño”, contó Carmen Zamora, activista del colectivo Ehécatl, dedicado al seguimiento de mujeres desaparecidas en el Valle de México.

Tras la desaparición de tres mujeres, cuyas líneas de investigación coincidían por estar relacionadas con Patricia “N”, elementos de investigación de la Fiscalía mexiquense iniciaron el seguimiento de la pareja y fue el pasado 4 de octubre cuando los detuvieron tratando de deshacerse de los restos de una de sus víctimas.

Juan Carlos y Patricia enfrentan un juicio por el delito de violación a las leyes de inhumación exhumación de cadáveres, aunque se espera que la autoridad ministerial inicie un proceso por el feminicio de Luz y de sus demás víctimas.

 

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