Adicción a videojuegos, un transtorno mental: OMS

Hoy Estado de México – junio 18, 2018

La adicción a los videojuegos ha sido reconocida como un trastorno mental por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la incluída en su nueva Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-11).

El objetivo de esta medida es proporcionar un lenguaje común que permita a los profesionales de la salud compartir información sanitaria en todo el mundo para atender éste y otros padecimientos de manera más eficiente.

De acuerdo con la OMS, el trastorno del videojuego o gaming disorder se define como un patrón de comportamiento de juego relacionado con juegos digitales o de video —digitalgaming y video-gaming— que se caracteriza por la falta de control sobre el acto de jugar, al cual se le da mayor prioridad que a otras actividades, hasta el punto en que los videojuegos se anteponen a otros intereses y actividades diarias.

Este comportamiento adictivo puede continuar e, incluso, agudizarse a pesar de sus consecuencias negativas.

Para diagnosticar a un ‘gamer’ con el trastorno del videojuego, el patrón de comportamiento debe ser lo suficientemente severo como para causar
un deterioro significativo en las relaciones personales, familiares y sociales, y en las funciones educativas, ocupacionales o laborales del sujeto; además, dicho comportamiento debe de haber presentado de modo sostenido durante al menos 12 meses.

La consideración de la adicción a los videojuegos como un trastorno mental se basó en abundantes evidencias, y refleja un consenso entre especialistas de diferentes áreas y regiones del mundo. Su inclusión en la CIE-11 viene acompañado del desarrollo de programas de tratamiento para personas que padecen condiciones idénticas a las descritas en el trastorno del videojuego.

Esto resultará en una mejor atención de parte de los profesionales de la salud hacia los riesgos de desarrollar un trastorno de esta naturaleza, así como en medidas de prevención y tratamiento en las políticas públicas de muchos países.

La CIE-11, que se viene elaborando desde hace más de 10 años, contiene mejoras significativas con respecto a las versiones anteriores y se presentará en la Asamblea Mundial de la Salud de mayo de 2019, y entrará en vigor el 1 de enero de 2022.

Con información de medios.

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