Puentes vehiculares convertidos en trampas mortales

Fernando Cruz – marzo 20, 2018

Puentes vehiculares en el Estado de México planeados para dar mayor fluidez al tránsito vial se convierten en verdaderas trampas mortales por falta de mantenimiento o al quedar inconclusos.

Construidos principalmente en cruceros y zonas donde se concentra una importante afluencia vehicular, permiten salvar un accidente geográfico u obstáculo físico como un río, un cañón, un humedal, o una arteria vial conflictiva y su diseño puede variar dependiendo de la función de cada puente y la naturaleza del terreno.

Su estructura es compleja, conformada por vigas, piso o losas, pilas, estribos, sistemas de apoyos estructurales en la subestructura, juntas, sistemas de drenaje, parapetos y señalizaciones en el equipamiento que requieren de mantenimiento constante y que al no realizarse se convierten en un peligro potencial de causar accidentes viales fatales.

Puentes al más allá

En febrero de 2018 el mal estado de un puente vehicular en la entidad cobró la vida de un menor de 11 años de edad, ya que el piso contaba con una grieta de más de tres metros de largo y más de 40 centímetros de ancho, por la que se podía ver el fondo de la estructura.

En esta grieta cayó una de las ruedas de una camioneta que transportaba pan de feria, ahí viajaba toda una familia; la hendidura hizo que la camioneta volcara, saliendo proyectado el menor de edad, quien perdió la vida de manera instantánea.

El puente se encuentra ubicado en la carretera federal Lechería-Texcoco y atraviesa la autopista México-Pachuca a la altura de la unidad Habitacional Niños Héroes en el municipio de Ecatepec.

Ahí mismo en Ecatepec, en 2016 se registró un incidente en el distribuidor vial ubicado en Vía Morelos, justo a unos cuantos metros de la Casa de Morelos, puente conocido como la 30-30, en el cual se vio involucrado un tráiler que transportaba papel, cuyo conductor perdió el control al circular sobre dicho distribuidor quedando la pesada unidad pendiendo del puente para luego caer. El chofer perdió la vida.

Luego del incidente autoridades eliminaron los barrotes de metal que se vieron afectados por en el percance y elevaron un muro de concreto, sin embargo, al recorrer la zona, se aprecian raspones y marcas evidentes de que la curva está muy pronunciada y que más de un vehículo se ha impactado en el lugar.

Riesgo latente

Aunque hasta la fecha no se han registrado incidentes en el puente vehicular ubicado en el boulevard Tultitlán, que cruza por la avenida Recursos Hidráulicos en el municipio de Tultitlan, el puente que sirve para evitar las vías férreas justo a unos metros del deportivo Toltitlán se encuentra en deplorables condiciones.

El puente presenta una separación de más de 20 centímetros en todo el largo del puente, apreciándose una grieta enorme de más de 30 metros de largo; incluso se aprecia el fondo del mismo. Hacia las vías férreas, la gigantesca grieta se encuentra a un costado, a la orilla de la construcción. Los vehículos que transitan a diario por ese lugar tratan de evitar caer en el agujero.

El ayuntamiento de Tultitlán realiza la repavimentación de todo el boulevard y colonos esperan que tomen en cuenta también la grieta del puente y sea reparado para evitar accidentes.

Abandono, tierra fértil para el peligro

Pero no sólo puentes en funciones ponen en peligro la integridad física de las personas, hay algunos casos de este tipo de edificaciones que son abandonadas en obra negra, con materiales para su construcción regados en los alrededores, como varillas, metales y cemento, generando un foco de riesgo para la ciudadanía.

Un ejemplo de este tipo se encuentra en el municipio de Tlalnepantla de Baz, donde se proyectaba la construcción de un distribuidor vial sobre la avenida Gustavo Baz Prada, en el entronque con Radial Toltecas.

La construcción inició en 2016 y hasta la fecha se encuentra inconclusa. Basta con recorrer el lugar para apreciar torres de varilla y materiales para la construcción regados en el camellón, obstáculos que tienen que evitar los peatones que pretenden cruzar la importante vialidad, poniendo en riesgo su integridad física. Como parte de esta obra sólo se edificó una rampa, que ya se encuentra grafiteada.

Otra obra en Tlalnepantla sin realizar y abandonada fue el distribuidor vial ubicado en Presidente Juárez y Abraham Lincoln. Ahí los trabajos fueron suspendidos y por más de dos años estructuras metálicas y materiales para la construcción obstruyeron el paso peatonal, sin embrago gracias a la gestión de los colonos de los Reyes Iztacala, autoridades retiraron los sobrantes.

Caso inusual

Puentes y distribuidores también tienen otros usos, pues en Tlalnepantla son utilizados para almacenar ataúdes. En septiembre de 2017 fueron hallados más de 15 ataúdes bajo el puente vehicular ubicado en Sor Juana y Mario Colín.

El descubrimiento se realizó luego de que amaneciera una de las paredes de concreto con un boquete que dejaba ver los féretros. El hallazgo llamó tanto la atención de propios y extraños que las autoridades taparon el boquete y argumentaron que ahí los almacenaban para ser donados a personas de escasos recursos.

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