Día de la Candelaría, el mejor pretexto para conocer los tamales de “ollita” de Ocoyoacac

Arturo Callejo y Osvaldo Saldaña – Febrero 1, 2018

En el municipio de Ocoyoacac, la producción de tamales de “ollita” sigue su auge, y lejos está de desaparecer este producto alimenticio que forma parte de las raíces tradicionales de dicha demarcación mexiquense, pues no sólo es para consumo familiar, también continúa siendo para muchas familias un gran negocio en diferentes puntos de la Ciudad de México y la ciudad de Toluca.

La mayoría de quienes se dedican a hacer el tamal de “ollita”, caracterizado por su espesa y abundante salsa verde, los hacen de forma tradicional, es decir, lavan el maíz y hacen el nixtamal para llevar el grano a los molinos que hay en el municipio, explicó la señora Martha Romero.

Posteriormente, ya que se tiene la harina, se preparan los ingredientes, como la manteca, la sal, la carne de cerdo en pequeños trozos y la salsa, al mismo tiempo en que se hierven las hojas de los tomates, la cual se agrega a la harina, por citar parte del procedimiento artesanal.

Una vez que la masa está lista, se toma un poco de ésta para comenzar a darle una forma de bola; “no es fácil que se haga la bola de masa y luego, con uno de los dedos, el que esté más grande de la persona, se va dando forma a un hoyito, donde va a ir la salsa y la carne de cerdo en pequeños trozos, luego, se envuelve en la hoja de tamal y se pone a cocer, ya sea en leña o carbón”, agregó la productora de tamales de “ollita”.

Subrayó que todo este proceso es laborioso y precisó que el cocimiento de algunas decenas de tamales de “ollita” lleva al menos dos horas; después de ese tiempo quedan listos para ser vendidos en diferentes puntos de la capital del país y en la capital del Estado de México y sus alrededores.

Puntualizó la señora Martha Romero que en estas fechas hay gran demanda de tamales de “ollita”, por ser la víspera del Día de La Candelaria. “No sólo hacemos tamales de salsa verde, también de mole y pepita y de dulce; pero estos de dulce los hacemos normales, no llevan el hoyito que es la característica de los tamales de Ocoyoacac”, finalizó.

¿Por qué tamales y no otro platillo el 2 de febrero?

Comer tamales en sus diferentes variedades el Día de la Candelaria en México es una práctica que tiene sus orígenes en una mezcla de tradiciones prehispánicas y católicas.

Mientras que para los católicos el 2 de febrero se celebra la presentación de Jesús en el Templo, que significa su entrada a la sociedad después de la cuarentena de la virgen María, el calendario mexica celebraba el 12 de febrero el nacimiento del Sol, fecha que al fusionarse con el calendario Gregoriano se recorrió 10 días.

Los tamales siempre estuvieron presentes en las ofrendas a los dioses de los pueblos originarios de México, sobre todo porque están hechos de maíz, el material que los dioses utilizaron para crear al hombre, según su cosmogonía.

Los tamales se elaboraban en ollas de barro con forma esférica llamadas en náhuatl comitalli. Por su forma de matriz estas ollas eran un símbolo femenino que simbólicamente ‘daban a luz’ pequeños y tiernos niños de maíz: los tamales, que se ofrecían y compartían el día de nacimiento del Sol.

Hoy en día todos aquellos que en su rebanada de rosca sacaron al “muñequito” se convierten en los “padrinos del Niño Dios” y le tienen que ofrendar tamales el 2 de febrero, día en que según la tradición se “levanta” al Niño Dios del pesebre para “vestirlo” y continuar con la ruta católica que culmina en Semana Santa.

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