Del debut meteórico al retiro prematuro

David García Casasola – Febrero 1, 2018

Jugar futbol en Primera División profesional es el sueño de millones de jóvenes en todo el mundo que llenos de talento buscan alcanzar sus metas en equipos que abren escasos espacios a futuras promesas del balompié. Aquellos que lograron hacerse de una oportunidad, demuestran en sus primeras intervenciones hambre de triunfo y condiciones técnicas que provocan que el medio futbolístico los mire, y en varias ocasiones son señalados como los grandes jugadores que marcarán diferencia a lo largo de su carrera.

Sin embargo, una vez que el debut ha pasado, varios elementos no han rendido como se esperaba y el ascenso meteórico en sus trayectorias se convierte en un tobogán futbolístico donde el olvido y el retiro prematuro se convierten en sus aliados. Muchos son los ejemplos en diferentes equipos del futbol mexicano donde se ha levantado gran expectativa por la repentina aparición de un talento y al paso de un breve tiempo todo queda en promesa.

Uno de ellos es Juan Carlos Mosqueda, quien tuvo un debut de ensueño con América marcando un gol a los Tigres y que debido a su habilidad con el balón, fue incluso comparado y señalado como el sucesor de Cuauhtémoc Blanco. El “more” se adueñó de la titularidad en uno de los conjuntos más importantes del país, donde los reflectores están las 24 horas del día y la presión es al límite, no obstante, rápidamente sus actuaciones dejaron de convencer a cuanto técnico se encontrara en el banquillo y poco tiempo después tuvo que salir del equipo en busca de nuevos horizontes. La responsabilidad resultó ser demasiado grande para el jugador e inició con un recorrido de equipos como Santos, Necaxa, y también en la Liga de Ascenso, donde al no encontrar cabida tuvo que colgar los botines, dejando con mal sabor de boca a quienes confiaban en su capacidad.

Asimismo, Martín Galván hizo historia en México al ser el jugador que más joven tuvo minutos en la Primera División a la edad de 14 años. Cruz Azul fue el equipo que le brindó la posibilidad al ver su desarrollo desde categorías inferiores, pero nunca logró que el elemento se consolidara en el máximo circuito y poco a poco dejó de entrar en las convocatorias, haciendo inminente su salida del plantel. A pesar de que seguía siendo considerado en los llamados para integrar las selecciones mexicanas juveniles, Galván no pudo explotar su potencial debido también a los constantes escándalos extra cancha, como fiestas y reuniones con sexoservidoras que se dieron a conocer.

El protagonista de uno de los capítulos más recordados es César Villaluz, quien luego de convertirse en un pilar de la selección mexicana campeón sub 17 en el 2005, logró llenarle el ojo a entrenadores de Cruz Azul que a paso veloz lo colocaron como titular, siendo el jugador ofensivo que la afición esperaba. El elemento parecía haber encontrado su lugar en la Primera División y con gran aporte suyo, el equipo de La Noria en el 2008 se metió a la final contra Toluca.

Trágicamente ese juego marcaría su carrera para siempre, pues un golpe propinado por José Manuel Cruzalta lo dejó inconsciente, siendo trasladado a un hospital para su recuperación. A pesar de que todo quedó en un fuerte golpe, nunca volvió a mostrar sus dotes futbolísticos e inició su peregrinar en otros equipos, reculando también en la Liga de Ascenso donde poco tiempo pudo estar hasta prácticamente dar por terminada su carrera.

Lamentablemente existen decenas de ejemplos más, entre los que figuran: Luis Ángel Landín, Santiago Fernández, Enrique Esqueda, Omar Arellano, Sergio Arias, Patricio Araujo, Jorge Enríquez, Antonio Pedroza, Taufic Guarch, Jonathan Espericueta, Santiago Palacios, entre muchos otros, y a pesar de que algunos todavía se mantienen activos, la poca participación en sus respectivos clubes los podría obligar a dejar las canchas.

Muchos entrenadores toman la decisión de seguir muy de cerca las actividades de sus nuevos diamantes en bruto, se convierten en una especie de sombra para ellos y están al pendiente no solo de su alimentación y horas de sueño, sino de su entorno social, con la finalidad de que el éxito no termine por opacar su prominente futuro y sean bien encausados.

En la actualidad, las nuevas promesas causan la misma expectativa que los elementos anteriormente mencionados, jugadores como Diego Lainez del América están llamados a convertirse en los siguientes protagonistas del balompié mexicano. Su debut a los 16 años causó una gran sorpresa, pero la habilidad en sus piernas y la velocidad en sus recorridos lograron darle una buena cantidad de minutos en la Primera División y se espera que en poco tiempo pueda consolidarse y brillar en el torneo mexicano.

El caso de Toluca con Alexis Vega es otro claro ejemplo de confianza hacia un joven que de la mano de los entrenadores ha salido en varios compromisos como titular, pues desde su aparición en Primera División ha sido señalado como el futuro goleador del conjunto mexiquense, y a pesar de las lesiones que se han presentado en su breve carrera, cuenta con el respaldo del cuerpo técnico para encabezar el ataque escarlata.

Guadalajara tiene en sus filas a Javier Eduardo López, un joven con gran calidad para quitarse elementos de encima, conducir a velocidad con el balón en los pies y generar llegadas de gol. Una vez que la afición notó sus condiciones, de inmediato pedían su presencia desde las gradas, lo que provocó que el canterano bajara su nivel producto de la presión que se empezaba a ejercer en él. El trabajo psicológico y el compromiso de López, de la mano del apoyo que recibe por parte del entrenador Matías Almeyda, han brindado una nueva oportunidad para el jugador número 10 de Guadalajara y se espera que en el presente torneo pueda afianzarse en el máximo circuito.

Muchas veces, los jugadores jóvenes que no están acostumbrados a los reflectores, pierden el piso cuando la fama los alcanza, esto los lleva a un declive futbolístico del cual en muchos casos no pueden levantarse. La madurez personal de cada uno de ellos es un factor determinante para su futuro inmediato, pues la carrera de un futbolista tiene un periodo en promedio de 16 años y para quien logró una oportunidad a temprana edad, la experiencia no está de su lado. El tiempo nos dirá que jugadores lograron trascender y quienes engrosaron la lista de promesas que se quedaron tristemente en eso.

Comentarios

comments