Hogares minados: el temor de vivir bajo ductos explosivos

Manuel López – Diciembre 6, 2017

Desde que llegó la señora María de Jesús y su familia al municipio de Otumba, en el oriente del Estado de México, el temor de vivir una explosión en su vivienda es latente, pues están rodeados de ductos de combustible que se encuentran en cada esquina del pueblo.

La familia no tomó en cuenta los postes con las leyendas de “no construir” y decidieron comprar un terreno por su bajo costo en la comunidad El Ranchito, ubicado a una hora de la Ciudad de México y cuya población no rebasa los 300 habitantes, sin saber que adquiría una bomba de tiempo, en medio de varias tuberías de hidrocarburos.

“A nosotros nunca nos dijeron que era peligroso y como estaba bien barato, compramos, ya hasta después de un tiempo nos enteramos y desde ahí vivimos con mucho miedo”, cuenta Doña Mary Blancas y añade que cada día confía en que su comunidad no viva una tragedia como la de San Juanico, en Tlanepantla, donde en 1984 una explosión en una planta de Pemex dejó cerca de 600 muertos.

Aquí hay al menos dos kilómetros de ductos de Pemex, aunque de acuerdo con estudio a cargo de CartoCrítica y la Fundación Böll en el país existen por lo menos 68 mil 843.15 kilómetros de ductos, “equivalente a dar 1.7 veces la vuelta a la Tierra en el Ecuador”.

Desde que estábamos más chiquitos siempre nos decían que allá no, porque era peligroso, según no podemos andar corriendo porque puede explotar”, dijo Iván, un niño de 8 años de edad que vive entre postes amarillos a donde no se acerca por temor al gas que corre por la tierra.

Caso Axapusco

Los del Ranchito no son los únicos que viven esta situación. También en Axapusco, en los límites con Hidalgo, fraccionadores aprovecharon la necesidad de vivienda de familias para vender terrenos a muy bajo costo a cambio de vivir con el temor.

Yo rentaba cerca del distrito, pero un día me ofrecieron este terrenito y lo compré porque me dijeron que fuera dando mensual, como si fuera una renta y pues la necesidad hizo que lo comprará” explicó el señor Reyes Ortiz.

Previenen en Ecatepec

En Ecatepec, el municipio más poblado de la entidad, al menos 100 personas fueron desalojadas en días recientes por vivir en situación similar; ahí tenían dos peligros inminentes, uno sobre sus techos y otro bajos sus pies, pues existen enterrados unos cinco mil metros cuadrados de ductos de Pemex y gas natural, además de las torres de alta tensión de la CFE.

Falta de restricciones y coordinación entre autoridades

El ingeniero Melesio Gutiérrez Pérez, de la Academia de Ingeniería de México, considera que, por los riesgos que corren estas familias, pueden y deben ser incorporadas al Sistema Nacional de Protección Civil, además de que las autoridades municipales deben establecer restricciones de construcción en estas zonas para que no generen riesgos innecesarios.

Aunque la Ley de Protección Civil y la Ley de Protección Ambiental, indican las normas a seguir por los propietarios de los ductos, las autoridades de protección civil deben coordinarse con las autoridades de Energía para vigilar el cumplimiento de las normas de seguridad por los propietarios de los ductos e instalaciones”, indicó en su trabajo Riesgo e Integridad de Ductos de Transporte de Hidrocarburos.

Sin embargo, despertar con miedo es parte del día a día para las familias de esos municipios que, además, padecen la falta de patrullaje y el olvido de las autoridades, situación que comúnmente es aprovechada por la delincuencia para ordeñar las tuberías, al grado de que este año se contabilizó una cifra récord de más de siete mil tomas ilegales de hidrocarburos.

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