¡Tócate o te mueres!; más de 40% de los casos de cáncer de mama no se detectan a tiempo

Arturo Callejo e Isaac Ramírez – Octubre 19, 2017

A sus 43 años, la naucalpense Julia Arellano, presume haber renacido una vez y asegura va por la segunda. No es para menos, apenas en 2015, superó el cáncer de mama que le fue diagnosticado a finales de 2013 y por el que luchó cerca de 20 meses para poder vencer esta enfermedad que representa la primera causa de muerte en mujeres, y aunque, hace siete meses, el cáncer regresó nuevamente a su cuerpo, está dispuesta a volver a enfrentar a este padecimiento.

En 2015, yo me sentí una bolita en la mama derecha, la cual descubrí mediante una autoexploración de rutina y aunque en un inicio pensé a dejarla en mi cuerpo, coincidió que iniciaron las campañas contra el cáncer de mama, por lo que mejor opté por realizarme una mastografía, en donde constataron la presencia de un tumor y me enviaron a hacerme una biopsia que resultó positiva”, relata.

En noviembre de 2015, con todos los estudios practicados, su ginecólogo le informó que era portadora de cáncer de mama y que tendrían que operarla de inmediato para retirarle la tumoración, lo que también implicaría extirpar la mama, e iniciar con un tratamiento a base de quimioterapias y radioterapias.

No solo para mí, para toda mi familia, la noticia cayó como balde de agua fría, no era algo que nos esperáramos, de pronto hubo mucho temor, porque siempre se asocia al cáncer con la muerte, pero los mismos médicos nos tranquilizaron y nos comentaron que éste se había detectado en fase 2; es decir, a tiempo, por lo que si yo ponía de mi parte, podría superarlo”, asegura.

Julia indica que fue difícil aceptar que esta enfermedad le había tocado a ella; sin embargo, el apoyo de sus dos hijos fue primordial para someterse, en un primer momento, a la cirugía y, posteriormente, iniciar con el tratamiento de quimioterapias.

Yo estuve siempre en comunicación con ellos, les hablé claro y les pedí su apoyo, no fue fácil el tratamiento, pero sabía que, con una buena actitud, siendo positivos, podríamos superar esta prueba. Había momentos en los que me desesperaba, cuando comenzaba a ver que mi imagen cambiaba, que iba perdiendo el cabello, a veces no tenía ganas de levantarme, no me daba hambre, pero ellos siempre estuvieron a mi lado y me daban ánimos, se quedaban conmigo a cuidarme y eso hacía que volvieran las ganas de vivir más tiempo”, cuenta, con lágrimas en los ojos.

Con el tiempo, el ánimo de Julia iba avanzando, su salud empezó a mejorar y fue en los últimos días de junio de 2015, cuando el oncólogo que la atendía, le informó que el cáncer había desaparecido de su cuerpo, aunque las revisiones debían realizarse cada seis meses en una primera etapa.

Sientes que renaces, que la vida te dio una nueva oportunidad de disfrutarla, de vivir con menos rencores, de gozar de cada comida, de cada viaje, hasta de despertar, es como si te dijeran que eres libre nuevamente”, afirma.

Sin embargo, la última mastografía y otra biopsia que se practicó en febrero de este año, no arrojaron los mismos resultados de las anteriores, pues su especialista, le confirmó que el cáncer había vuelto y habría que emprender una nueva lucha contra esta enfermedad.

De pronto, cuando supe, sentí que me arrancaban nuevamente la vida, pero ya sabes a lo que te enfrentas, no es el mismo temor que al principio, me pone triste tener que iniciar una nueva lucha, pero si ya la superé una vez, podré hacerlo dos veces, tengo el apoyo de mi familia y ellos son mis motores. Vine a vivir, gozar y disfrutar, y esta enfermedad no me quitará el ánimo nuevamente”, concluye.

II. La pandemia

Informes de la Organización Mundial de la Salud (OMS) indican que, en México, la tasa anual de mortalidad por cáncer de mama en mujeres es de 15.8 por ciento y, en el Estado de México, es de 12.8 por ciento, lo que significa que en esta entidad federativa, mueren entre 600 y 700 mujeres mexiquenses al año y se detectan al menos 500 nuevos casos, solo el uno por ciento corresponden a varones.

Los expertos afirman que el cáncer de mama en nuestro país, ya rebasó al cáncer cervicouterino, pues ocupa el primer lugar de mortalidad en mujeres mayores de 40 años de edad.

El titular de la Unidad Especializada en Diagnóstico y Detección de Cáncer de Mama del Instituto de Salud del Estado de México (ISEM), Roberto Camacho Beiza, destacó que este padecimiento es la primera causa de fallecimiento por neoplasias malignas en mujeres de 40 a 69 años de edad.

Al respecto, Miguel Machado Reyes, ginecólogo-oncólogo adscrito a la Clínica de Tumores de Mama del Centro Oncológico del Instituto de Seguridad Social del Estado de México y Municipios (ISSEMyM), dio a conocer que el cáncer de mama en esta entidad federativa, ocupa el cuarto lugar nacional por su incidencia y tasa de mortalidad, por lo que se considera un problema grave de salud.

Destacó que, actualmente, en el Centro Oncológico mexiquense se atienden a 400 mujeres por año, con una mortalidad de 25 pacientes anualmente, mientras que entre 300 y 400 nuevos casos de cáncer de mama se diagnostican anualmente.

Machado Reyes explicó que un estudio elaborado por el Centro Oncológico del ISSEMyM y el Instituto Nacional de Cancerología, arrojó que, de 10 mil casos, el problema se centró entre las mujeres que tienen entre 50 y 59 años, con un promedio de 52 años de edad de presentación.

III. Miedo a la realidad

El director del Hospital de Ginecoobstetricia 60 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), Enrique Chávez Nieto, aseguró que, a pesar de que el cáncer de mama es uno de los problemas de salud más importantes en el mundo, ya que no es prevenible, es una enfermedad que si se detecta a tiempo, 90 por ciento de los pacientes pueden sobrevivir y son sometidos a un tratamiento menos agresivo.

Resaltó que, actualmente, menos de 60 por ciento de las pacientes detectan este padecimiento en una etapa temprana, debido a que, a pesar de las campañas que han lanzado los tres órdenes de gobierno para la detección oportuna, las mujeres continúan siendo omisas a la realización de estudios, por temor a que les vaya a doler la mastografía, que las vaya a observar un hombre o porque creen que es algo pasajero.

La cultura de la mujer mexicana influye mucho, pues hay miedo al dolor, temor porque les vaya a ver un hombre sus senos, pues lo primero que preguntan algunas mujeres cuando acuden a la atención es si un hombre es quien las va a atender, hay cierto pudor de las mujeres, además de que priorizan el trabajo o el bienestar de su familia (…) por otro lado, hay mujeres con implantes, que tienen miedo que éste les explote durante la mastografía”, resaltó.

El titular de la Unidad Especializada en Diagnóstico y Detección de Cáncer de Mama del ISEM, Roberto Camacho Beiza, explicó que las mujeres deben tomar en cuenta los factores de riesgo que podrían vulnerarlas ante esta enfermedad, entre los que se encuentran, su edad, pues las probabilidades de contraerla aumentan al llegar a los 40 años, sumándose la propia constitución biológica por el factor hormonal, o bien, que puede ser hereditario en primera y segunda línea familiar.

También podemos meter antecedentes de la familia que haya tenido cáncer, como cáncer de ovario, cáncer de tiroides o cáncer relacionado a la producción de hormonas. Otro factor de riesgo muy importante son los antecedentes gineco obstétricos, en donde la edad de la menarca (primera menstruación), antes de los 12 años, es importante; y la edad del cese de la menstruación (menopausia), pues toda mujer que sigue menstruando después de los 52 años tiene un riesgo, pues a mayor tiempo de exposición de la mujer a su estado hormonal, hay mayor riesgo de padecerlo”, indicó Camacho Beiza.

Además, la edad de su primer embarazo cuenta, es decir, si la mujer tiene su primera gestación después de los 35 años, las posibilidades aumentan, al igual que quienes no llegan a tener un hijo, pues está comprobado que quienes amamantan a sus hijos, tienen menos probabilidades de contraer este tipo de cáncer.

También se han visto antecedentes relacionados con abortos, con quienes no tienen hijos, con la terapia hormonal de reemplazo. Esta terapia, por lo regular, se les da a las pacientes cuando tienen los síntomas que acompañan a la menopausia, lo que llamamos el síndrome climatérico, como bochornos, sudores, depresión y angustia, y es evidente la escasez de la hormona llamada estrógeno. Además, no se recomienda el uso de anticonceptivos por más de cinco años”, abundó el especialista del ISEM.

Camacho Beiza agregó que la obesidad y sobrepeso, llevar una dieta rica en grasas y carbohidratos, el tabaquismo, alcoholismo y la sobreexposición a la radiación solar, son factores que propician el cáncer de mama, así como cuando se tienen antecedentes psicosomáticos como la depresión, ansiedad, patrón de conducta tipo “C”, alexitimia (incapacidad para identificar las emociones propias) y la exposición a radioterapias antes de los 30 años.

III. ¡Tócate!

Chávez Nieto subrayó que la autoexploración mamaria debe realizarse cinco días antes o después del periodo menstrual, en donde se debe constatar que ambos senos tienen el mismo tamaño, que no hay hundimiento o secreción en los pezones y descartar la presencia de bolitas del tamaño de un chícharo moviéndose en el seno o en la parte de los ganglios, desde el cuello hasta la axila.

De detectar alguno de estos síntomas, las féminas deben acudir a los centros de salud o sus clínicas, para realizarse una mastografía, con la que se constate o descarte la presencia de síntomas que pudieran evidenciar el cáncer, pues este padecimiento es asintomático.

A la par, las mujeres, a partir de los 40 y hasta los 49 años, deben practicarse una mastografía anual y después de los 50 y hasta los 70 años, se recomienda que ésta sea cada dos años, aunque esto dependerá de los factores de riesgo con los que cuente cada una y con base en ellos, su especialista recomendará la frecuencia de la misma.

Camacho Beiza resaltó que, mientras en otros países hay sanciones para las mujeres que no acuden a sus mastografías, en México poco se considera esta revisión médica, “ya son mastógrafos digitales, modernos, no les va a pasar absolutamente nada y la imagen que nos permite ver de la glándula mamaria, es la manera más efectiva de poder diagnosticar lesiones que, incluso, no son palpables, porqué llegar cuando ya se tiene una tumoración o un ganglio en la axila o en el cuello, esas etapas se traducen en una enfermedad que ya está avanzada”, condenó.

Recomendó a las mujeres no esperar a que se les hunda un pezón, a que les aparezca piel de naranja o una red venosa marcada, ya que son signos probables de un cáncer.

IV. El tratamiento

Por su parte, el ginecólogo del ISSEMyM, Miguel Machado Reyes, destacó que al detectarse a tiempo, la probabilidad de curación es de 100 por ciento; sin embargo, cuando se descubre en una etapa más avanzada como la cuatro, las posibilidades son muy bajas, aunque se tiene la ventaja de controlar por muchos años la enfermedad, con base en terapias.

Explicó que, para las pacientes diagnosticadas con etapa cero a la dos, su tratamiento se realiza con cirugía, mientras que, para las etapas tres y cuatro y ante el riesgo de una diseminación de la enfermedad hacia algunos órganos, se implementan las quimioterpias.

Asimismo, aquellas pacientes a las que fue necesario retirarles la mama, podrán someterse más tarde a una cirugía plástica reconstructiva, siempre y cuando haya una detección oportuna

Entre 30, 40 por ciento se detecta en etapas tempranas y cerca de 60, 70 por ciento en etapas avanzadas, por eso, el llamado que hacemos es que todas las mujeres acudan a su revisión; en pacientes jóvenes, desde los 25 años pueden acudir con su médico de confianza para revisarse, las pacientes de más de 40 años ya necesitan hacerse su mastografía cada año”, exhortó.

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