Mujer policía viola a defensora de derechos

Hoy Estado de México – Octubre 22, 2017

La defensora de derechos de las mujeres, Yndira Sandoval, fue violada por una mujer policía de Tlapa, Guerrero, a donde acudió para impartir una conferencia sobre violencia de género.

Fue el pasado 16 de septiembre cuando la activista tenía una cita en la Universidad Autónoma de Guerrero, pero estando en Tlapa de Comonfort se hirió con un clavo cerca del seno izquierdo, por lo que acudió a una clínica.

Tras recibir atención, el médico le cobró 2 mil pesos, pero ante insistencia de Yndira, le bajó el costo de la consulta a 900 pesos. Dado que el especialista no aceptaba tarjeta, la defensora de derechos tuvo que ir al banco, pero al regresar, encontró que unos policías intentaban llevarse al hombre que la acompañaba por no pagar la consulta.

Al interceder por él y decirle a los policías que ella era defensora de derechos humanos, un oficial le advirtió que ella también estaba detenida. Pidiendo que fuera una mujer quien la revisara, Yndira fue aventada por la oficial a la patrulla, advirtiéndole que “se iba a chingar”. “Aquí estás en Tlapa y te voy a enseñar quién manda”, le expresó.

Al llegar al Ministerio Público, Yndira Sandoval fue sometida dentro de una celda por la policía identificada como Claudia J., quien la azotó contra la pared. Jalándola del cabello y cubriéndole la boca, la activista fue arrodillada por la oficial y manoseada en los senos.

Desabrochando mi pantalón e introduciendo su mano izquierda debajo de mi pantaleta, tocó mi área vaginal, penetrándome violentamente con sus dedos. La violación duró unos cinco minutos, pero se me hizo eterno. Y todo el tiempo estuvo diciéndome al oído: ‘te dije que te ibas a chingar, te dije que te callaras, pendeja'”, narró.

Minutos después del acto, otro policía llegó por ella, avisándole que estaba en libertad y podía irse, sin haber firmado un documento de entrada o salida de la cárcel municipal.

Pero ahí no terminó la pesadilla, pues fueron dos días después de los hechos cuando la atendieron en la Fiscalía Especializada de Delitos Sexuales de La Montaña, aunque con lentitud, pues “no contaban con personal para los dictámenes médicos, psicológicos ni toxicológicos”.

Una vez que consiguió pasar con el médico en el Issste, la violentaron con un “¿Sí sabes que si no encuentro nada ahí (señalando la vagina), la que va a ir a la cárcel eres tú?”. Finalmente, el dictámen arrojó laceraciones y lesiones de manipulación e irritación aguda, así como lesiones en brazos, antebrazos, pantorrillas, rodillas, muslo derechos, espalda e ingle.

La única ventaja de Yndira fue que conocía los protocolos de actuación y pudo exigirlos, no obstante, su lucha de acceso a la justicia continúa.

El hecho que me violara una mujer me confirma que nos está carcomiendo el propio sistema, que normaliza la violencia y nos quiere obligar a pensar que este es nuestro destino. Las instituciones están podridas. Quiero caminar sin miedo; el Estado me pudo haber quitado la seguridad, pero no me va a quitar ni la dignidad ni mi vocación de seguir defendiendo los derechos de las mujeres”, indica Yndira Sandoval.

Con información de La Jornada

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