La familiar violación; 80% de las violaciones son cometidas por conocidos de la víctima

Claudia Rodríguez – Octubre 17, 2017

No pensé nunca llegar a sentir un rencor tan grande en mi vida, mucho se habla del perdón para todos, pero cómo perdonar a quien te destruyó la vida, asegura Aura, una joven de apenas 17 años, quien a su corta edad, sabe lo que significa el mayor miedo de una mujer: ser víctima de una violación.

Una tarde, mientras revisaba sus redes sociales, sentada en su cama, entró su padrastro borracho y le reclamó sobre qué hacía platicando con hombres.

Como si yo estuviera buscando a alguien o haciendo algo malo, me comenzó a gritar que era una fácil y que sólo buscaba encontrar a un hombre para salirme de la casa”, recuerda.

Minutos más tarde, el hombre comenzó a golpearla y, posteriormente, perdiendo todos los estribos, empezó a desnudarla y cometer sus fechorías.

Yo sólo gritaba, de verdad, no sé cómo nadie me escuchó, me desesperé al grado de aventar cosas y ni así alguien pudo oírme, le pedía que no me hiciera nada, le rogué, pero una persona enferma como él, no sabe escuchar”, relata Aura.

II. El calvario familiar

El de Aura, es solo una de las 11 mil 075 violaciones que se han registrado en el territorio mexiquense de 2011 a diciembre de 2016, de acuerdo con cifras de la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM), siendo 2012, el año donde más incidencia hubo de este delito, con dos mil 530 casos denunciados ante el Ministerio Público.

Sin embargo, el calvario de Aura no terminó con la violación, pues su madre, quien le dio la vida y quién tendría que protegerla ante todo y ante todos, le pidió no denunciar a su padrastro o, de lo contrario, la familia, su familia, perdería el único ingreso económico que tenía.

Cuando mi mamá se entera, porque no pude quedarme callada, lo que ocurrió ocho días después, lloró junto conmigo, pero después, muy tajante, me dijo que no íbamos a denunciar o, de lo contrario, de qué viviríamos, si él pagaba los gastos de la casa que rentamos, la comida, el agua, luz y la escuela de mi hermanita”, narra con lágrimas en los ojos.

Para su madre, el silencio de la joven valía la estabilidad de su familia, pues ella no trabajaba y su pequeña hermana tenía que ir a la escuela, mientras que Aura tendría que vivir con el dolor después de ser ultrajada.

En promedio, de cada 100 casos de agresiones sexuales que se cometen en el país, sólo seis llegaron a ser denunciados y, de esas carpetas de investigación generadas, apenas la tercera parte son consignadas ante un juez, según cifras dadas de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV).

Además, según estimaciones de la Secretaría de Salud, en México ocurren alrededor de 120 mil violaciones al año; es decir, aproximadamente una cada cuatro minutos, y de estas agresiones sexuales, 65 por ciento ocurren en contra de mujeres de entre 10 y 20 años, cuyos victimarios pertenecen en 70 por ciento de los casos al entorno familiar de la víctima, aunque algunas organizaciones como Comunicación e Información de la Mujer (CIMAC), estiman que esta cifra puede llegar al 80 por ciento.

La violación entre cónyuges o que el agresor sea un familiar está tipificada como delito sólo en 12 estados de la República mexicana y según el Informe Nacional de Violencia y Salud, las agresiones sexuales de este tipo son poco denunciadas por estigma y discriminación.

III. Dormir con el enemigo

Y a pesar de que por la cabeza de Aura pasaron muchas cosas, entre ellas, atentar en contra de su vida, ya que no podía asimilar que la pareja de su madre, a quien su hermana pequeña consideraba su padre, pudo violarla, decidió buscar ayuda dentro de su propio núcleo familiar.

Al principio era buena gente, con mi hermana juega, le ayuda con su tarea y yo me portaba con él un poco evasiva, pero nunca pensé que fuera a pasar algo así”, asegura.

Tras enterarse, su tía Tania buscó ayuda profesional para evitar que la adolescente cometiera una tragedia mayor, por lo que decidió hablar a la línea de Atención a Mujeres en Situación de Violencia (01 800 108 4053), a través de la cual se le comenzó a brindar atención en materia de intervención en crisis, atención psicoterapéutica especializada y asesoría jurídica en el Consejo Estatal de la Mujer y Bienestar Social, y ha mejorado su estado emocional, lo que la ha llevado a recobrar su vida.

Al respecto, la psicóloga y especialista de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM), Olivia Guerrero, considera que la violación directamente de un familiar conlleva graves consecuencias en su desarrollo psicosocial.

Es un problema grave para el estado emocional de la adolescente, ya que si bien quien sufrió una violación, muchas veces desconoce quién fue, cuando sabe nombre y apellido, y todavía es considerado por ella su padre, hermano o, en este caso, padrastro, el resultado muchas veces es desalentador”, afirma.

Hoy en día, Aura se encuentra lejos de su madre, su hermana y de su agresor, quien camina por las calles sin recibir su castigo, pero ella confía en que su caso pueda llegar a oídos de mujeres que fueron agredidas, para que, sin importarles nada, incluso que no tengan para comer, puedan denunciar.

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