En México existen un millón de sobredotados; tu hijo podría ser uno de ellos y no te has dado cuenta

Isaac Ramírez – Octubre 24, 2017

Con tan solo 15 de edad, Dafne Almazán Anaya se convirtió en la psicóloga más joven del mundo hace dos años, de acuerdo con la World Records Academy, pues con tan solo 13 años de edad, concluyó la Licenciatura en Psicología en el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM), arrebatándole este récord a su hermano, quien concluyó estos mismos estudios a los 16 años de edad, y colocando a México como ejemplo, a nivel mundial, en los métodos de aceleración para niños excepcionales.

Aunque esto parezca extraño, no lo es, ya que gracias a las habilidades que le fueron detectadas alrededor de los seis años de edad, Dafne fue diagnosticada como una niña sobredotada; es decir, que tenía un coeficiente intelectual que superaba los 130 puntos.

Desde que era pequeña, mis papás me hicieron estudios y me diagnosticaron que era una niña sobredotada, por lo que requería de una atención distinta, para mí no fue complicado, porque nunca asistí al sistema escolarizado, sino que yo estudiaba bajo el sistema homeschool (educación en el hogar), solo iba a presentar exámenes a la escuela y en mi casa no hubo televisión”, indica.

Sin embargo, en 2010, ingresó al Centro de Atención al Talento (Cedat), un organismo educativo que apoya a los niños que tienen una mayor capacidad intelectual, en donde desarrolló aún más sus habilidades, de tal forma que a los siete años concluyó la primaria, a los ocho, la secundaria; a los 10, la preparatoria; a los 13, la universidad; un año después obtuvo dos posgrados en Educación Diferenciada y en Técnicas de Aprendizaje Significativo, y en diciembre de este año, concluirá la maestría en Educación con acentuación en Mecanismos de Enseñanza- Aprendizaje, mientras estudia la Licenciatura en Derecho y perfecciona el idioma chino o mandarín y el latín, que se sumarán al inglés y francés que ya habla.

Dafne Almazán es considerada una de las 50 mujeres más poderosas de México por la revista Forbes y recibió el año pasado el Premio Nacional de Psicología.

II. Los incomprendidos

Los niños sobredotados son aquellos que poseen un coeficiente intelectual (IQ, por sus siglas en inglés) superior a los 130 puntos; sin embargo, son personas que enfrentan una dificultad para que sean detectados, ante la falta de un perfil que permita identificar el talento de estos pequeños con mayor precisión y confiabilidad.

De acuerdo con el director de Psicología e Investigación del Cedat, Andrew Almazán Anaya, en México, tres por ciento de la población total tiene esta habilidad, lo que mostraría que aproximadamente un millón de niños mexicanos serían considerados como sobredotados.

El millón de niños es un número considerable que nos pondría a la par con países como Inglaterra, España o Estados Unidos; sin embargo, el problema es que al perderse, no solo México no se desarrolla, sino que luego hay fuga de cerebros y eso significa que otra nación se beneficia con el talento que está naciendo en este territorio”, aseveró.

Tan solo en el Estado de México, las estimaciones señalan que existen al menos 60 mil menores de edad con estas habilidades, aunque solo cinco por ciento de ellos han sido detectados oportunamente, lo que implica que se están desaprovechando sus capacidades y que, en la mayoría de los casos, sean víctimas de bullying por parte de sus compañeros.

A sus ocho años de edad, Eric cursa el quinto grado de primaria; sin embargo, a su corta edad ya ha sido víctima de bullying en al menos cinco escuelas, debido a que sus compañeros tomaban mal que fuera un niño que tuviera mejores habilidades intelectuales que el resto del salón de clases.

“uando era bebé nos dimos cuenta de que tenía actitudes diferentes al resto de los niños, pues aprendió a caminar a los 10 meses y tenía una retención fija, reaccionaba muy rápido ante los videos que le mostrábamos o ante lo que lo poníamos a hacer, por eso nos recomendaron que le hiciéramos un examen para revisar que se encontrara bien, pues en la guardería se retraía mucho, le gustaba mucho alinear las cosas, los cereales los dividía por colores; entonces, le hicimos esa prueba y lo confundieron con autismo”, relata su madre María Elena Bastida Tovar.

III. El mal diagnóstico

De acuerdo con Andrew Almazán Anaya, 99 por ciento de los niños sobredotados no lo descubren a tiempo, a pesar de que esta condición puede detectarse desde los dos años de nacimiento y, al no hacerlo, el menor de edad puede ir perdiendo habilidades que una pronta atención podría potenciar.

Explicó que, en más de 95 por ciento de los casos, los pequeños hacen su vida sin recibir una atención especializada o con tratamientos erróneos basados en el autismo o en el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH); es decir, que les hacen creer a sus padres que tienen un retraso mental o algún tipo de disfunción cerebral mínimo, a pesar de que los niños con sobredotación, solo se distraen porque la clase les parece aburrida.

Eric había ido a cinco escuelas diferentes y no se podía adaptar al salón de clases y con sus compañeros, nosotros pensábamos que era víctima de acoso escolar, incluso, fuimos a hablar con su maestra, porque llegaba a la escuela y se quedaba parado en la entrada del salón de clases y se ponía a llorar, además de que le costaba mucho trabajo adaptarse.

Hasta que llegamos al Centro de Atención al Talento cuando cumplió cuatro años y aquí le hicieron otros exámenes y nos dijeron que era sobredotado, no autismo como nos habían dicho. Al ingresar aquí, Eric cambió mucho para bien, nos pareció que era una buena opción, pues primero los canalizan y hacen que emocionalmente sean estables y, una vez que está atendido ese tema, empiezan a reforzar la cuestión académica”, narra la señora Bastida Tovar.

La investigadora del Centro de Servicios Psicológicos Integrales (CESPI) de la Universidad Autónoma del Estado de México, Sagrario López, resaltó que uno de los principales retos de estos niños es que sus habilidades también se confunden como un problema de déficit de atención, pues son pequeños que son “muy despiertos” en todos sentidos, resuelven los problemas de una manera más rápida al resto de sus compañeros y tienden a aburrirse más fácilmente, además de que muestran un liderazgo social y un nivel de relacionarse y de aprender más marcado.

Comentó que, como parte de las características que muestran estas personas, es que tienen un pensamiento creativo, aprenden de manera más rápida a leer y a escribir, incluso antes de los seis años de edad, muestran logros excepcionales en algunas áreas y aportan mayores ideas para resolver los problemas cotidianos.

Subrayó que las estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) señalan que tres de cada cien menores de edad tienen estas habilidades, pero el principal obstáculo que frena su desarrollo, es el que no existen instituciones y, por ende, docentes, que puedan identificar a este tipo de personas, pues los especialistas aún trabajan en la conformación de un perfil del “niño sobredotado” que ayude a los maestros a conocer sus habilidades, estimularlas y aprovecharlas.

IV. Talentos perdidos

La importancia de diagnosticar a un niño o niña con estas habilidades a tiempo, permitirá que los pequeños puedan potenciar sus esfuerzos y que no lleguen a los 16 años dañados emocionalmente o con depresión porque no son comprendidos por la sociedad, lo que provoca que, a esa edad, ya estén consumiendo antisicóticos o cuenten con problemas psiquiátricos por el rechazo de su entorno o por malos diagnósticos.

Al respecto, la especialista del CESPI alertó que, de no hacer un diagnóstico oportuno, estos pequeños se vuelven presas fáciles del acoso escolar y se corre el riesgo de no desarrollar sus potencialidades, lo que les provoca daños en su salud mental, que presenten cuadros de depresión y, en su defecto, que se pierdan sus talentos o que éstos se fuguen a otros países.

Nosotros, en este momento, tenemos detectados a 500 niños y, de ellos, a menos de 30 se les está atendiendo en la Ciudad de México, pero buscamos recuperar a esa población e identificar a más niños. Si bien el diagnóstico es bueno, porque permite que los padres busquen más atención, pero lo que requieren los niños sobredotados es tomar clases con sus padres y con otros niños con esta condición”, indicó el investigador de Cedat.

Detalló que la preparación académica de estos niños se realiza de dos formas: extraescolar, en donde los pequeños reciben un enriquecimiento en temas como ciencias, idiomas, robótica, artes o deporte después de acudir al sistema educativo tradicional todos los días, o de tiempo completo, en donde estudian de 10 a 12 horas continuas para aprovechar sus habilidades, a través de clases de potenciación.

A pesar de ello, en los últimos meses, alrededor de 300 profesores mexiquenses fueron capacitados por la UAEM, a través del Diplomado de Neuropsicología, enfocado en la educación para profesores, y dentro de un módulo se incluyó la detección de niños con estas habilidades y aunque el universo es aún muy inferior, representa un primer esfuerzo para apoyar a estos pequeños sobredotados que podrían impulsar el desarrollo de México en el mediano plazo, pero que aún viven con la esperanza de que un día la sociedad pueda entenderlos, como a Eric, que estudia Emprendimiento, Robótica, Teatro y el idioma chino, además de que practica Tae kwon do, piano y violín, y quien aspira a convertirse, en el mediano plazo, en ingeniero en Mecatrónica y Arquitectura.

A destacar:

  • 70 niños mexicanos han acabado una licenciatura a una edad de 16 años
  • Ingenierías, idiomas o medicina, son los estudios universitarios que prefieren estos niños

Perfil del Niño Sobredotado en México*

  • Sufre hiperactividad que disminuye al presentarse una tarea demandante o de interés
  • Aprendizaje rápido
  • Distraído (por la hipersensibilidad de los sentidos), aunque con la capacidad de aprendizaje, sin prestar atención
  • Interviene en pláticas de adultos y puede comprenderlas
  • Le gusta conversar con gente mayor que él
  • Continuamente arma objetos o estructuras
  • Tiende a querer imponer sus reglas
  • Sensible en el área emocional
  • Tiene baja tolerancia a la frustración, lo que genera una búsqueda incansable por conseguir siempre sus objetivos

*Fuente: Cedat.

Comentarios

comments