Suelo blando en CDMX aumenta hasta 500 veces intensidad de sismos

Hoy Estado de México – Septiembre 29, 2017

En las zonas de la Ciudad de México donde se encontraba el lago de Texcoco, donde hoy se ubican las colonias Roma, Condesa, Del Valle y Narvarte, la intensidad de un sismo puede ser amplificada hasta 500 veces, revelaron ingenieros y sismólogos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

De acuerdo con un reporte informativo del temblor de 7.1 grados del pasado martes 19 de septiembre emitido por la máxima casa de estudios del país, probablemente, esta amplificación de las ondas sísmicas en la ciudad, sea la más grande reportada en el mundo.

La investigación muestra que los más de 40 edificios que colapsaron o sufrieron grandes daños se encuentran en una zona de transición; es decir, entre suelo blando y suelo duro, donde se tuvo una aceleración mayor de la onda sísmica y por ende mayor intensidad.

Dicha zona de transición es donde acaba lo que era el Lago de Texcoco e inicia el suelo firme. Es una franja donde se encuentran actualmente las colonias que resultaron con mayores daños el pasado martes 19 de septiembre.

Para dar una idea tangible, la amplitud de las ondas sísmicas con períodos cercanos de 2 segundos en zona de lago, o zona blanda, (colonias Roma, Condesa, Centro y Doctores) puede llegar a ser 50 veces mayor que en un sitio de suelo firme de la Ciudad de México (como Ciudad Universitaria). Sin embargo, como las ondas también se amplifican en el suelo firme de la periferia, con respecto a lugares lejanos de la Ciudad de México, la amplitud en zona de lago puede ser de 300 a 500 veces mayor”, cita el estudio.

Los expertos explicaron que la mayoría de los daños registrados en la CDMX el pasado 19 de septiembre se ubican al oeste de la cuenca sedimentaria, sobre la zona de transición y parte del suelo blando, muy cerca de su límite poniente. En esa región, añaden, los sedimentos tienen un espesor de 10 a 30 metros.

“La interacción y amplificación de las ondas sísmicas con esta región de la cuenca sedimentaria provocaron los daños”, apuntan.

 

El reporte indica que el sismo ocurrido el 19 de septiembre de 1985, con epicentro bajo las costas de Michoacán, a más de 400 kilómetros de la ciudad y magnitud de 8.1, liberó una energía 32 veces mayor a la de este 2017, de 7.1.

No obstante, añade, por la cercanía de este último, sólo a 120 kilómetros, las “sacudidas” en la capital fueron más violentas que hace 32 años.

Para entender un poco más, relacionan a un sismo como el sonido emitido por una cuerda de guitarra, ya que los sismos están formados con ondas de diferentes periodos de oscilación.

En este sentido, en 1985 las ondas más fuertes fueron las que duraron más de dos segundos, por lo que los edificios más afectados fueron los de 7 y 14 pisos.

Pero, en este 2017, las ondas más potentes eran las menores a los dos segundos, lo que afectó edificios de entre 4 y 7 pisos de altura.

Con información de La Silla Rota.

 

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