Quedan derrumbadas 50 viviendas en Joquicingo, por terremoto

Fernando Cruz e Isaac Ramírez – Septiembre 20, 2017

A Joquicingo le llueve sobre mojado, al menos eso es lo que, esta tarde, se compartían sus habitantes unos a otros. No es para menos, apenas ayer 50 viviendas de la cabecera municipal colapsaron y 180 más quedaron con fisuras o algún daño estructural, tras el terremoto de 7.1 grados en la escala Richter, con epicentro en Morelos, y hoy, una lluvia intensa terminó por quitarles las pocas pertenencias que aún tenían.

Don Héctor asegura que nunca había sentido un terremoto con esta intensidad, pero el de ayer terminó con todo lo que tenían y por lo que habían trabajado desde hace tiempo.

No hubo tiempo de sacar nada, apenas nos dio chance de correr y ponernos a salvo, pero hoy todas nuestras casas están destruidas, los techos colapsaron y electrodomésticos como refrigeradores y lavadoras quedaron entre los escombros”, asegura, mientras muestra el panorama de la calle León Guzmán, la más afectada por este terremoto.

Basta caminar por esta calle, la principal de la cabecera municipal, donde al menos 15 viviendas, la mayoría de adobe, quedaron inhabitables, algunos de los muros que se vencieron, apenas se mantienen de pie con el apoyo de vigas y otros más no resistieron la furia del movimiento sísmico.

Al platicar con ellos, dicen que es tiempo de encomendarse a Dios, para recuperar lo perdido, pero hay que hacerlo a la distancia, porque las tres iglesias de la cabecera municipal, quedaron fracturadas y a punto de vencerse. La de la Virgen de la Sumisión, perdió una de sus cúpulas y la otra tiende de un hilo, y saben que en cualquier momento pueden caer, por lo que algunas personas han optado por rezar frente a la reja.

Al menos 500 de los afectados, desde anoche, duermen en uno de los salones de la escuela “Lic. León Guzmán”, la cual fue adaptada como albergue por las autoridades municipales. En este espacio, las mujeres han tomado la batuta y comienzan a organizar la comida, preparando grandes ollas de arroz y frijoles para alimentar al grupo, mientras que los hombres regresan a casa, para verificar qué pueden rescatar. Los niños juegan, como si nada hubiera pasado y otros, los menos, descansan en alguna de las colchonetas que se les brindaron.

Los alimentos provienen de la reserva que el pueblo tenía en sus hogares y ha aportado para que todos coman. Hasta las 14:00 horas, los víveres en Joquicingo resultaban escasos; sin embargo, la ayuda comenzaba a llegar del Valle de Toluca, principalmente, por parte de universitarios que, desde primera hora, iniciaron a recolectar alimentos e insumos en la capital mexiquense. No obstante, la ayuda aún se tornaba limitada.

Tras recorrer la zona afectada, junto con el gobernador Alfredo del Mazo Maza, la alcaldesa Alma Delia Pallares Castañeda señala que el gobierno estatal ha apoyado a los afectados desde el primer momento, con el envío de alimentos, colchonetas y medicamentos, pero acepta que ningún esfuerzo es suficiente, por lo que pide a los mexiquenses que se suman a esta causa y auxilien a los afectados con el envío de más alimentos.

Han transcurrido más de 24 horas de que el sismo los sorprendió, más que el de 1985, dicen, pero el ánimo comienza a florecer, pues saben que si no se apoyan entre ellos, quizá la restauración sea más lenta. Hoy la lluvia encharcó algunas de sus calles y mojó sus pertenencias, pero saben que mañana puede ser un mejor día.

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