Enfrenta Edoméx crisis por falta de respeto a la autoridad

Arturo Callejo y Fernando Cruz – Septiembre 1, 2017

Actos de corrupción, intimidación o agresiones físicas son algunas de las acciones que ciudadanos graban todos los días para evidenciar supuestos abusos por parte de las autoridades de seguridad encargadas de resguardar el orden en el territorio mexiquense, los cuales han generado indignación y desprecio por parte de la sociedad, pero, al mismo tiempo, ha demeritado la labor policial, lo que se ha traducido en desconfianza, falta de respeto y agresiones en contra de los elementos policiacos.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Victimización (Envipe) 2016, elaborada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), 82.9 por ciento de la población que habita el Estado de México se siente insegura al salir a las calles, lo que coloca a los mexiquenses como los segundos con mayor miedo a ser víctimas de la delincuencia, solo por detrás de los tabasqueños.

Además, más de 60 por ciento de los mexicanos consideran a las policías estatales y municipales corruptas y les tienen miedo, en comparación con los marinos que son considerados la autoridad a la que los ciudadanos le tienen mayor confianza, seguidos del Ejército, con 86 por ciento de confianza.

Lo anterior, ha generado una condición de vulnerabilidad hacia los policías, pues se han convertido en víctimas de homicidios, abusos, lesiones y, en el menor de los casos, de insultos. Tan solo, en lo que va del año, 15 policías estatales y al menos 28 elementos municipales han sido asesinados.

Naucalpan, Ecatepec, Nezahualcóyotl, Tlalnepantla y Tecámac, son los municipios en los que más se han registrado agresiones contra los elementos policiacos, aunque también se reportan casos en otras demarcaciones como Jilotzingo, Nicolás Romero, Teoloyucan, Toluca y Xonacatlán, entre otros.

El caso más reciente, ocurrió sobre Periférico Norte, en Naucalpan, cuando un elemento fue baleado por un asaltante cuando, junto con otros tres policías, detuvieron a dos sujetos para una revisión de rutina, pero uno de éstos se escapó y en la persecución, el otro tomó su arma y disparó contra el oficial, provocándole heridas de gravedad.

En julio, un elemento de la Comisión Estatal de Seguridad Ciudadana fue golpeado por un chofer de transporte público, tras haber entablado una discusión en la comunidad del Tejocote del municipio de Texcoco. La golpiza quedó grabada en video e impune, ya que el chofer no fue sancionado.

En el mejor de los casos, los oficiales solo son agredidos verbalmente. En un recorrido hecho por este medio, en la zona de La Quebrada, en los límites de los municipios de Cuautitlán Izcalli, Tlalnepantla y Tultitlán, se constató que, en un periodo de 45 minutos, dos oficiales de tránsito recibieron más de una decena de insultos por parte de los automovilistas, incluso, uno de ellos, arrojó basura en contra de las agentes.

Las oficiales indicaron que tienen que lidiar con ese tipo de situaciones todos los días, ya que no hay día en el que no reciban insultos, incluso, han recibido escupitajos por parte de los automovilistas.

“Ignorantes”, “Idiotas”, “Estorbos”, “Estúpidos” o mentadas de madre forman parte de las ofensas que reciben todos los días al cumplir con su labor en las calles del Estado de México.

El presidente de la Sociedad de Policías (Socdepol), Ricardo García García, calificó como lamentable el que los encargados de salvaguardar el orden sean asesinados, vapuleados, humillados y golpeados por ciudadanos, incluso, por menores de edad.

Subrayó que existen pocas evidencias, aunque haya muchos casos todos los días, ya que al ser golpeado un elemento, los testigos son resguardados celosamente por los mismos policías, ya que eso “humilla” al elemento e, incluso, es causa de burla entre los mismos compañeros por haber sido menospreciado por los ciudadanos.

II. Imposición de la ley

Aunque la mayoría de agresiones han quedado en simples golpes, algunos elementos no han corrido con la misma suerte, tal y como ocurrió con dos policías de la CES, adscritos a la Dirección de Recuperación de Vehículos, quienes fueron asesinados por un comando armado, en Lomas Verdes, Naucalpan, tras haber recuperado un automóvil robado.

El comisionado estatal de Seguridad Ciudadana, Eduardo Valiente Hernández, subrayó que los municipios de Ecatepec y Naucalpan son aquellos en donde se ha registrado el mayor número de asesinatos de policías bajo su mandato.

Estamos trabajando todo el tiempo con los compañeros para concientizarlos del riesgo, que sabemos que es inherente a su actividad, pero que, de repente, se subestima un poco. Hemos también estado muy pendientes con las familias de nuestros compañeros caídos, dándoles apoyo conforme a nuestra responsabilidad como institución”, aseveró.

Al cuestionarlo sobre el por qué está aumentando la incidencia de este fenómeno social, Valiente Hernández indicó que el riesgo de todo policía de enfrentarse a la delincuencia con la posibilidad de perder la vida, está relacionado con su actividad, pues “el simple hecho de tener un uniforme, pareciera que, de repente, tenemos una diana en la espalda, pero de ello tienen conocimiento nuestros compañeros, por eso, en todo momento, deben estar alertas”.

Al citar que en lo que va del año, entre cinco y seis uniformados a su mando han sido asesinados en diferentes actos, aunque los conteos contemplan una cifra mayor, el comisionado descartó que esto signifique superioridad de los delincuentes hacia los guardianes del orden.

“No, definitivamente superioridad no, eso marca la inferioridad y de que se ven en la necesidad de cometer ese tipo de actos reprochables”, dijo.

El investigador de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM), Juan Luis Ramírez Torres, explicó que, en la entidad, los recientes asesinatos de policías estatales y municipales son una expresión de autodenigración que genera un grupo de personas, integrantes del crimen organizado, cuya finalidad es ejercer la violencia en contra de las fuerzas del orden que están expuestas a manifestaciones de odio y venganza.

Mencionó que el hecho de que el crimen organizado esté asesinando a elementos policíacos es un mensaje de que las corporaciones policiales no tienen la capacidad de corresponder con referentes normativos legales y constitucionales, “entonces, las pueden retar con la mano en la cintura”.

El profesor universitario consideró que el reto inmediato para los gobiernos, es reconstruir a la sociedad y regenerar los compromisos sociales, dando prioridad a condiciones laborales, económicas y de salud, por citar algunas para los elementos, a fin de que la sociedad, en un bienestar social, vaya recuperando su moralidad.

La moralidad va de la mano de las condiciones materiales y las condiciones materiales retroalimentan a la moralidad, si no atendemos ambas partes, nuestra sociedad va a seguir desbarrancándose en esta dinámica que estamos padeciendo”, comentó.

Ramírez Torres enfatizó en que, actualmente, los policías mexiquenses están a “dos fuegos”, pues por un lado, la sociedad los critica ante la pérdida de credibilidad de las instituciones policiales y, por el otro, el crimen organizado les ha perdido el respeto, por lo que los efectivos quedan en medio de la situación.

¿Cuál es la reacción humana ante la falta de credibilidad?, pues no hago nada o me comprometo con el crimen organizado o agredo a la sociedad que me sigue agrediendo, y entonces, se da un círculo vicioso de corruptelas”, destacó.

Para reconstruir la moralidad en alguna parte de los mexicanos, debe priorizarse la educación como un proyecto a largo plazo, consideró el académico, “debemos sumar las voluntades de todos, la de los gobernantes, la de las instituciones, de la ciudadanía y de los policías, porque si no penetramos hondo en las causas que están generando toda esta descomposición social, tendremos solamente parches”, finalizó el investigador de la facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UAEM.

III. Los huérfanos

El investigador de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM), aseveró que la familia de los policías caídos, como puede ser la viuda y sus hijos, se quedan sin el respaldo de la sociedad.

En el caso de un hijo de policía, dijo el investigador, cae en desgracia de prestigio social en su entorno, “él no tiene, otra vez, moral, para adquirir un prestigio y una respetabilidad y una dignidad social, a partir de que es un descendiente de un policía”.

Al respecto, la titular de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas del Estado de México, María Isabel Sánchez Holguín, informó que este órgano apoya a los familias de los policías que han sido víctimas de la violencia, hasta en un cuarto nivel; es decir, padres, esposas, hijos y nietos, a través de una atención psicológica, tanatológica, médica y de asistencia social, hasta que logren reinsertarse a la sociedad.

Por otra parte, la Comisión Estatal de Seguridad Ciudadana (CES) los apoya con su incorporación al programa “Apoyos para familias de elementos caídos”, mediante el cual reciben un cheque por 800 mil pesos y una beca escolar para cada uno de los hijos de los policías caídos.

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