Se adueñan franeleros de puente vehicular en el Oriente del Edoméx

Manuel López – Junio 15, 2017

El puente vehicular diseñado para conectar a los municipios de Nezahualcóyotl y Chimalhuacán, se ha convertido en un negocio rentable para varios franeleros, quienes exigen dinero a los automovilistas que circulan por la zona, a cambio de que puedan usarlo.

Desde hace varios meses, los llamados “viene, viene” se han adueñado del viaducto y de calles aledañas como Calandria, Macorina y la Ardilla, donde montaron estructuras para organizar el acceso de automóviles, realizando un cobro de entre cinco y 10 pesos.

No tenemos de otra, porque todas las calles están cerradas y pues tenemos que cooperar para que nos den oportunidad de usarlo. Hay veces que te dejan pasar sin dinero, pero luego hay que darles a fuerzas”, explicó un conductor.

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Ante ello, los automovilistas tienen que encontrar rutas de acceso alternas, pues si circulan sobre la avenida Bordo de Xochiaca, en dirección a Chimalhuacán, no pueden ingresar al municipio de Nezahualcóyotl, porque el libramiento se encuentra cerrado por bloques de cemento.

Incluso, algunos de los colonos han construido estructuras metálicas para impedir que los vehículos transiten sobre sus calles, obligando a los conductores a desembolsar dinero para acceder a la ruta de los franeleros y poder continuar con su trayecto.

Vengo de Texcoco y a veces tomo esta ruta porque me queda más cerca de mi trabajo y me evito darle la vuelta hasta Los Reyes La Paz y Zaragoza donde hay mucho tráfico, entonces, por aquí me ahorro un poco de tiempo, pero tienes que mocharte”, dijo otro conductor.

Por el corredor, ubicado sobre la avenida Bordo de Xochiaca, en los límites de ambos municipios, circulan cientos de automotores que se dirigen hacia la Ciudad de México, provenientes de demarcaciones como Chimalhuacán, Chicolopan y Texcoco, además de autobuses articulados de la Línea 3 del Mexibús.

En las inmediaciones del puente vehicular se encuentra el Canal de la Compañía y varios comercios informales, quienes aprovechan los embotellamientos que se generan en horas pico, para vender sus productos.

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