Nanas virtuales; padres dejan educación de sus hijos a tabletas y smartphones

Reporteros Hoy Estado de México – Junio 8, 2017

Alma decidió hace cuatro años ser madre. Apenas tenía 19 años cuando asumió esta responsabilidad y aunque le ha implicado un esfuerzo importante, no se arrepiente de serlo, pues la pequeña Alejandra le ha robado su vida entera, dice.

En lo anterior, no coincide Estela Gómez, madre de Alma y abuela de Alejandra, pues asegura que su hija no dedica el tiempo necesario a su pequeña, pues apenas la niña empieza a llorar o para mantenerla ocupada, le prende la tableta o le da su smartphone para que pueda ver películas o caricaturas, o usar alguno de los videojuegos previamente descargados.

Para mí no está bien que la niña pase mucho tiempo en la tableta, pues a veces la deja hasta cinco horas seguidas con el aparato y cuando la niña se desespera, es cuando mi hija le presta atención, porque las ves a ambas y están todo el tiempo en sus dispositivos móviles, aunque sea mi hija, eso me parece que es muy irresponsable”, asegura doña Estela, habitante de Atizapán de Zaragoza.

Sin embargo, al preguntarle a Alma su opinión sobre el hecho de que su hija pase bastante tiempo en la tableta, asegura que es la única opción que puede ofrecerle a Alejandra para que se divierta, pues “con la inseguridad que hay en la calle, no la puedo dejar salir a jugar y la casa es muy pequeña”.

La casa donde vivimos es pequeña y ella es muy hiperactiva, la única forma en que la mantengo tranquila es con la tableta, igual y hago mal al tenerla tanto tiempo con ella, pero es como se mantiene en calma y se distrae, incluso, hasta antes de dormir”, dice.

Doña Estela afirma que, aunque muchas veces ha discutido con su hija sobre el tema, ella no cede, aunque la pequeña haya subido de peso por la falta de movilidad en su día a día y tenga repercusiones en cómo se comunica con el resto de los niños, “siempre está distante, le cuesta interactuar con otros niños y se aísla para jugar con ese aparato”.

II. Impiden el desarrollo

Actualmente, los niños crecen rodeados de teléfonos inteligentes, pantallas y tabletas, y para muchos padres de familia, esta situación causa duda sobre si es bueno para su desarrollo o todo lo contrario.

Fledy Lira López, psicóloga especialista en Educación Especial y Problemas de Aprendizaje, señala que los niños menores de ocho años, nunca deberían usar celulares, ya que su cráneo no es suficientemente grueso y su sistema nervioso no está totalmente desarrollado, lo que genera que tengan cambios repentinos de conducta.

Es importante mantener monitoreo; los padres de familia muchas veces piensan que estos aparatos electrónicos ayudan para que sean más listos; sin embargo, en un tiempo no muy largo, se va debilitando su sistema nervioso, así como su vista”, explica la especialista.

Indica que los juegos educativos pueden tener un verdadero valor, si logran capturar la atención del niño para hacerlo interactuar con el dispositivo, pero también advierte que si lo único que hacen es ver videos, entonces, las habilidades que pueden desarrollar son prácticamente nulas, lo que significa que sólo estarían perdiendo el tiempo.

Muchas veces, la interacción entre celular y tableta se convierte en algo nulo, ya que no hay un interés del niño por aprender, ya sea una canción, colores, letras, o bien, también existe una confusión; de ahí que se genere un retraso”, dice.

Otra cuestión a tomar en cuenta, es que, como padres, deben ser muy cuidadosos con el tiempo que el niño utiliza la tableta y en qué proporción está reemplazando otras actividades más importantes como dormir, leer o interactuar con otros niños y adultos.

La cosa más importante para los niños es pasar tiempo con sus padres o las personas que lo cuidan, jugar y no perder tiempo en el aparato”, agrega.

III. Nubla la visión

Los niños y adolescentes adictos a los gadgets, como smartphones o tabletas electrónicas, parpadean más esporádicamente y, por consecuente, su lagrimeo es deficiente al tener un desequilibrio de los componentes de la película lagrimal, por lo que el niño o la niña empieza a ver borroso y ya no distingue distinguir bien las cosas o no puede leer bien, lo que van asumiendo que así son las cosas que los rodean.

El niño va teniendo lagunas mentales y con toda esta fatiga pueden llegar a desarrollar un infarto en los vasos de los ojos, un infarto a nivel cerebral y en la vía visual a nivel cerebral, por el exceso al uso de este tipo de tecnología.

También aparece el dolor de cabeza por el esfuerzo que hace y la falta de oxigenación del cerebro y los ojos, y sienten que a sus ojos les sale lumbre y los tienen muy rojos, porque los vasos de la conjuntiva se hacen más gruesos por no parpadear y el calor local aumenta”, alertó Maricel Bolaños Amaya, oftalmóloga pediátrica del Instituto de Seguridad Social del Estado de México y Municipios (ISSEMyM).

Destacó que el problema es tan grave actualmente, al grado de que al ser consultados, los niños indican que, de repente dejaron de ver, “con pérdidas súbitas de visión, porque es un espasmo que sufren sus vasos sanguíneos a nivel intraocular y son micro infartos que sufren los ojos”.

Aunado a esto, los niños adictos a los teléfonos celulares o tabletas electrónicas presentan un nivel muy bajo de aprendizaje, debido a que ya no alcanzan a distinguir algunas letras.

Para contrarrestar el problema, la especialista recomienda a los papás que a los niños de primaria no se les den este tipo de aparatos con videojuegos, mientras que, a los adolescentes de secundaria, solo se les dé un teléfono para comunicarse con su familia.

Se tiene que disminuir el uso de la tecnología al máximo, un adolescente que cursa la secundaria solo debe tener el teléfono para comunicación, no con videojuegos, y tiene que dormir sus ocho horas, tomar bastante agua, comer sanamente y, sobre todo, que tenga una interacción adecuada con su familia, con la que practique juegos de mesa y esto le va a ayudar al paciente a que retome sus habilidades perdidas por el uso de la tecnología”, indicó.

De acuerdo con la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM); en Francia, se ha restringido la compra de celulares para los menores de 12 años; la recomendación en el Viejo Continente, es hacerlo a los 18 años.

IV. El mal sueño

A sus ocho años, Eduardo duerme apenas cinco horas diarias. La razón principal es porque, antes de acostarse, esconde su teléfono móvil entre su pijama, para que su madre Eugenia no se dé cuenta y apenas apague la luz de su recámara, pueda prenderlo para continuar jugando o seguir platicando con sus compañeros de clase en Facebook.

Mi mamá no sabe, nunca me ha cachado, pero es que ella quiere que me duerma temprano siempre y a esa hora están conectados varios de mis amigos, por eso yo tengo que hacer eso”, asegura Lalo.

Y aunque Eugenia no imagina la razón por la que su pequeño se ha quedado dormido en clase en más de tres ocasiones en dos meses y es un niño intolerante con el resto de sus compañeros, Patricia, su maestra, afirma que su madre lo justifica diciendo que tiene muchas actividades durante el día, lo que lo mantiene agotado.

Expertos de la Faculta de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México, aseguraron que la exposición a dispositivos electrónicos, principalmente, antes de dormir, produce irritabilidad, problemas de conducta, riesgos de accidentes y bajo rendimiento físico, mental y escolar en niños y adolescentes, además de generar alteraciones del ciclo sueño-vigilia, dificultades para la interacción social, trastornos en la alimentación y afectaciones a la salud física y mental.

El problema es que los dispositivos usualmente se ubican en el lugar más privado de los hogares, las recámaras. Incluso, en la cama nos estimulamos con esos aparatos y al querer dormir no nos es posible; cuando lo logramos, se presentan despertares y en la mañana hay cansancio, somnolencia y el horario de sueño se hace irregular”, asevera Ulises Jiménez Correa, director de la Clínica de Trastornos del Sueño.

El experto asegura que un recién nacido debe dormir entre 16 y 20 horas al día; a los cinco años debe descansar entre 13 y 15 horas y a los 10, de 10 a 12 horas, para tener un crecimiento óptimo.

A través de un informe dado a conocer el año pasado, Aurora Jaimes Medrano, del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental de la UNAM, dio a conocer que el sueño también sirve para consolidar el aprendizaje y los procesos de memoria, pues cuando se tiene dificultad para dormir por el uso de dispositivos se presenta irritabilidad, intranquilidad e inquietud motora, y la alteración del sueño se puede asociar, incluso, con la depresión o ansiedad.

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