Las ‘solteronas’ del Edoméx: abandonan el sueño de ser madres para convertirse en profesionistas

Reporteros – Enero 19, 2017

Si algo caracteriza a Cynthia del Rivero Gallardo es su pasión por la vida y la energía con la que se entrega para apoyar a jóvenes mexiquenses, por quienes ha decidido dejar de lado la maternidad e ir en contra de los modelos sociales que ha establecido la sociedad mexicana, aunque eso implique que la llamen “quedada”.

A sus 33 años, Cynthia, quien también estudia la Maestría en Derecho Penal y vive en Tepotzotlán, labora en cuatro empleos, pues es asesora política y gubernamental, vocal de una organización social de nombre Kybernus, maestra en Derecho Fiscal en una universidad privada y la dueña de una Comercializadora de Banquetes, los cuales le permiten darle trabajo a 30 personas más, principalmente a jóvenes, pero que la han distanciado de ser madre.

“Mucha gente te dice que cuándo comienzas a laborar, olvidas tu vida personal, pero cuando te apasiona tu trabajo, la libertad de hacer las cosas y de viajar, empiezas a valorar tu tranquilidad y libertad. Yo creo que la familia llegará cuando yo cumpla ciertas metas, no quiero olvidar mi proceso personal, mi compromiso principal está conmigo, si yo estoy bien, voy a estar bien con un hijo”, asegura.

Cynthia es la menor de cinco hermanos, quienes ya tienen hijos, y no tiene miedo a que una sociedad machista la cuestione acerca de cuándo se embarazará, pues, afirma que ella ha decidido esperar dos años más; edad que considera perfecta para ser madre.

“Las metas cumplidas siempre te obligan a proponerte otra meta (…) Si es muy hermoso tener hijos y quiero tener hijos, pero cuando tenga una estabilidad económica. Quiero ser madre y una madre para que mis hijos cumplan sus sueños y yo tenga la posibilidad de seguir cumpliendo los míos. Quiero caminar de la mano con mi hijo con metas a la par”, dice.

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II. Adiós al matrimonio

Un mayor nivel de escolaridad, la posibilidad de tener menos hijos y, a la par, el poder casarse a mayor edad, así como la necesidad de cubrir el gasto familiar, esto último derivado de los bajos salarios que se perciben en México, son los tres principales aspectos por los que muchas mujeres mexicanas optan por vivir solas; es decir, su proyecto de vida no es tener un matrimonio.

De acuerdo con el Consejo Estatal de la Población (Coespo), en la entidad mexiquense 295 mil 723 mujeres de más de 30 años no tenían hijos hasta 2010, de las cuales 103 mil 204 tenían entre 30 y 34 años; cifra que se reduce casi al 50 por ciento para quienes pasan los 35 años de edad.

En el caso del Estado de México, en el año 1930, el cinco por ciento de las mujeres en edad productiva, formaba parte del mercado laboral; para 1970, se incrementó a 20 por ciento; y tres décadas después, se registró un 34.5 por ciento.

Sin embargo, hasta el año pasado, las mujeres mexiquenses que trabajaban, representaban 38 por ciento de la plantilla laboral, detalló Yuliana Gabriela Román Sánchez, profesora e integrante del Centro de Investigación y Estudios Avanzados de la Población de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM).

En cuanto al nivel escolar, en el año 2000, 2.6 millones de mujeres contaba con secundaria y 1.9 millones tenía preparatoria, licenciatura o posgrado. La misma Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) señala que, en el mismo año, en el Estado de México había más de 16 millones de habitantes, de los cuales, 8.8 millones eran mujeres, representando 51 por ciento de la población total mexiquense.

“Pero ya hablando en términos de oferta de trabajo, las mujeres que estaban ocupadas en algún empleo eran 2.7 millones, que representaban 39 por ciento de toda la población ocupada en el Estado de México, mientras que, a nivel nacional, era de 38 por ciento. En el Estado de México es 39 por ciento, cifra muy similar e incluso mayor por la dinámica económica y social que tiene la entidad y su cercanía con la Ciudad de México”, explicó la especialista en temas poblacionales.

III. Plan de vida establecido

Las investigaciones indican que a los 20 años de edad inicia la participación de las mujeres en el mercado laboral y, a partir de los 30 o 34, la tendencia disminuye.

“Este comportamiento se relaciona con su ciclo de vida: crecer, estudiar, trabajar, casarse, tener hijos y cuidarlos, y eso implica salirse del mercado de trabajo, aunque no todas tienen esta trayectoria tradicional. Otras deciden permanecer en el mercado laboral y, en lugar de tener hijos, cuidan a los sobrinos como si fueran sus hijos”, indicó Yuliana Román.

Abundó en que, del porcentaje de mujeres solteras, solo seis por ciento es profesionista y de éstas, el cuatro por ciento está en el área rural y 96 por ciento en la urbana.

“Por edad, seis mil mujeres de 60 años y más que son solteras, tienen ocupación de profesionales, decidieron no casarse, pero trabajan y ven hasta los nietos de sus hermanos, deciden ser proveedoras, cumplir, pero sin ningún compromiso”, comentó la investigadora de la UAEM.

Dicho fenómeno poblacional destaca más en municipios conurbados del Estado de México; es decir, el patrón de la urbanización es más notorio en Naucalpan, Nezahualcóyotl, Tlalnepantla y Toluca, donde el nivel de escolaridad de las mujeres es más alto.

IV.

Las mujeres que enfrentan la decisión de no ser madres también atraviesan por un proceso psicológico-emocional cuando llegan a la etapa de madurez física que no da marcha atrás.

“Ellas entran a una crisis importante, donde deben decidir qué es lo que quieren y cómo lo quieren, porque finalmente se encuentran con un periodo biológico inminente que marca su vida”, explicó Beatriz Cruz, psicóloga por la Universidad del Valle de México.

De acuerdo con la especialista, el shock emocional que enfrentan estas mujeres va acompañado por un periodo de depresión y duelo por perder cosas que anhelaban tener, como ser madres y ante los cuestionarios morales de la familia.

“La culpa es un sentimiento que enfrentan casi siempre, en el sentido de negarse a la posibilidad de ser madres y de formar una familia tradicional. Incluso, pueden alejarse de su familia para evitar ser cuestionadas.

“Un ejemplo es el presentarte a la cena navideña sola y sin pareja, enfrentarte a que si tu novio te invita a tener hijos y decir no, son cosas cotidianas que tienen que afrontar las mujeres profesionistas en nuestra sociedad tradicional-machista”, agregó.

Beatriz Cruz explicó que ser mujer no significa tener hijos, sino también tener una profesión, un negocio, una maestría o un doctorado; sin embargo, para llegar a esta situación, deben sobrepasar y superar una serie de depresiones y presiones a nivel personal y social.

V.

A sus 43 años de edad, Alejandra Hernández, maestra desde hace 20 años y quien se encuentra soltera y no tiene hijos, ha dedicado su vida a su profesión y a cuidar de su mamá y hermana, quien tiene una niña de siete años.

Ale, como le dicen sus alumnos y familiares, señala que ante la sociedad ha sido difícil enfrentar su estado civil, ya que, a diario, se topa con cuestionamientos o comentarios como “¿no tienes hijos?”, “te vas a quedar para vestir santos” o “ si no te apuras, ya vas a tener nietos”; frases que, dice, no le hacen daño, pero sí la ponen a pensar en que muchas mujeres se sienten completas cuando tienen un hijo; situación que, afirma, no va con ella, ya que no se ve como madre, pese a que a diario convive con más de 35 niños.

“Así como cada una se siente aparentemente preparada para ser madre, yo siento que no podría ser ejemplo para un niño o niña y no porque me porte mal, sino porque no siento yo ese lado maternal”, asevera.

Ser maestra es una profesión muy absorbente de mucho tiempo, comenta Ale, por ello señala que no tiene tiempo más que para preparar sus clases, exámenes y demás actividades.

“Ser maestra es bonito, pero a la vez complicado, y prefiero tener alumnos bien preparados y no hijos descuidados, porque así pasa, por tener un trabajo absorbente, descuidas a tus hijos. Así he visto muchos casos”, agrega.

El futuro; es decir, formar una familia, no es un tema que le preocupe a la profesora, ya que a su edad, advierte, ya nada debe preocuparle, “por el contrario, me preocupa dejar niños que saquen adelante a México, que puedan hacer algo por su país y no traer a más menores a este mundo que sufran y que no estudien”.

“Mi futuro lo veo así, con mi mamá, mi hermana y mi sobrina, a quien quiero mucho, y por quien me preocupo para que sea una buena persona. Eso es por lo que nos debemos preocupar y no porque somos solteronas, como nos llaman”, menciona, antes de esbozar una sonrisa.

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