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Vanessa Sánchez; deportista ejemplar mexiquense

La semana pasada Vanessa Sánchez Cerón cumplió 16 años; es una promesa de la selección femenil de fútbol soccer en México, pese a que no escucha ni habla, asegura su entrenador en Macrosoccer Chicoloapan, Ismael Sánchez.

«Todas mis jugadoras entrenan al cien por ciento, pero ella al 120 para sobrepasar lo que los demás tienen como ventaja. Estoy muy contento con ella, que a pesar de su deficiencia pone atención»», dijo Sánchez Uribe.La jovencita comenzó a jugar fútbol a los tres años de edad. 

Desde hace un año, Vanessa se incorporó formalmente a Macrosoccer Chicoloapan, aunque a los seis años de edad ya había representado al equipo en un torneo infantil y mientras tanto se desarrolló en otro de Chiconcuac, de donde es originaria.

A finales de marzo irá a la concentración de la sub 17, «Cristopher Cuéllar, entrenador de esa división, dice que es una niña muy valiosa, aunque no descartan problemas de entendimiento, pero hay disposición para intentarlo, probablemente sí le den la oportunidad», dijo Ismael, tras confirmar que Vanessa se encuentra en proceso de selección para llegar al equipo nacional.

Para comunicarse con Vanessa, Ismael refirió que se apoyó en los papás de la chica, quienes le enseñaron a hablarle con señas en indicaciones como «pase largo», «pase corto», «correr»y «abrir».

«Las jugadas se las plantee poco a poco, sí me cuesta un poco más que las otras, porque a ellas sólo les digo: ‘corre por la banda, haz una diagonal’, etc., y con ella voy paso a paso», expuso.

En el equipo, afirmó, la niña no sufre discriminación ni por parte de sus compañeras ni de las rivales, «de repente los árbitros se molestan porque no escucha el silbatazo y patea el balón, entonces la amonestan, hasta que le comentamos que no es que no quiera hacerle caso, sino que es sordomuda, y a partir de eso ya la consideran más».

Sánchez Uribe refirió que no suele poner en antecedente al árbitro previo al inicio del partido, porque no quiere que afecte en su rendimiento al ser más permisivo con ella o incluso darle oportunidad de romper las reglas.

Aunque el equipo femenil suele ser menos apoyado que el varonil por los papás, a Vanessa su familia le apoya al cien por ciento. Sus papás hacen pan de feria en un pueblo de Chiconcuac, a media hora de distancia de Chicoloapan, donde también le han enseñado ese oficio.

Cuando no pueden llevarla al entrenamiento, lo hacen sus abuelos o tíos.

Los mayores gastos que implica esta disciplina los absorben los papás, y sólo en ocasiones se consiguen apoyos por parte del ayuntamiento

Hoy Estado

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