ESTADO DE MÉXICO A 27 DE AUGUST, 2014

Turismo

Manantiales de San Jerónimo Amanalco; tesoro acolhua protegido

Miguel Ángel González

11 / enero / 2013

En Texcoco una pequeña comunidad descendiente de los acolhuas, aún conserva un preciado
regalo del dios Tláloc: el agua terrestre que brota de cuatro manantiales Meyánatl, Tlalanquízatl, Tecoatitla y Axolohuapa. Es San Jerónimo Amanalco, asentada en la sierra que lleva el nombre de la deidad prehispánica. 

Estos afluentes formaban parte del antiguo sistema de canales de riego del Acolhuacan de la época prehispánica y nacen en la región oeste de la comunidad a tres mil 40 metros sobre el nivel del mar y donde afloran los ríos Hueyapan y Coxcacuaco.

Hoy los más de cinco mil habitantes de San jerónimo Amanalco, cuya mayoría conserva la lengua náhuatl tienen un comité que administra el agua bajo el régimen de usos y costumbres.Mayra Ortega, Socióloga Rural por la Universidad Autónoma de Chapingo, refiere en su tesis, que en 1996, representantes del pueblo de San Jerónimo y otras seis comunidades vecinas solicitaron una concesión para la extracción de agua, misma que fue renovada por 10 años más en el 2006 ante la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA).

El agua en estos poblados es utilizada para consumo doméstico y agrícola, para ello fluye naturalmente por la cañada de Huexotla hasta San Francisco donde es dividida en dos canales denominados: Coxcacuaco y Hueyapan.

Los integrantes del Comité de Agua permanecen en su cargo sin percibir un salario durante tres años y debido a sus raíces indígenas su estructura organizativa es horizontal, es decir que la autoridad no decide, sino ejecuta lo que la asamblea le ordena. 

Los integrantes organizan la distribución del agua, la vigilancia, el manejo del conflicto, así como del mantenimiento, construcción y rehabilitación de la infraestructura hidráulica.

Para tener derecho al agua, no basta con ser el titular de los derechos, sino que los usuarios deben cubrir las cooperaciones comunitarias, religiosas o civiles, realizar las faenas comunitarias independientemente de que estas sean o no para el mantenimiento del sistema hidráulico. 

En la cima de la sierra, lo herederos de los acolhuas, cuidan celosamente el obsequio del dios Tláloc que sus antepasados les dejaron y que hoy mitiga su sed y la de la montaña que habitan.

 

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