La mancha urbana desaparece los bosques mexiquenses

Claudia Rodríguez, Elihú Juárez y Manuel López – Mayo 25, 2017

De acuerdo con datos del Consejo Estatal de la Población (Coespo), en el Estado de México, en los últimos cinco años, aumentó el número de viviendas particulares de tres millones 687 mil 193, en 2010, a cuatro millones 168 mil 206 en 2015, lo que implicó pérdidas en el territorio ocupado por áreas naturales.

El 90.80 por ciento de los mexiquenses viven en una casa, mientras que 5.37 habita un departamento y un 2.49 en una vecindad o cuartería. Y de acuerdo con las estimaciones según tenencia, el 62.90 por ciento de las viviendas habitadas son propias, mientras que el 16.52 son alquiladas y el 18.14 por ciento prestadas.

No obstante, se estima para el año 2030, un poco más del 50 por ciento de los bosques del Estado de México van a desaparecer, debido al crecimiento desmedido de la mancha urbana, mencionó Juan Gabino González Becerril, especialista del área de Población Urbana de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM), quien además puntualizó que elementos como el proceso de urbanización, la deforestación y la economía contribuyen a que las zonas verdes se vayan perdiendo.

Tenemos dos grandes zonas urbanas, una que concentra, junto con la Ciudad de México, más de 20 millones de habitantes, y la zona metropolitana de Toluca, que alberga a más de tres millones de habitantes, entonces, es una gran cantidad de gente que está abarcando los lugares verdes”, aseveró.

El especialista indicó que, en el territorio mexiquense, existen más de cuatro millones de viviendas, de las cuales algunas de ellas se han posicionado en zonas boscosas, como son las de la Zona de los Volcanes, en donde de la nada tiran los árboles y edifican su vivienda, sin importar el impacto ecológico que puedan provocar.

Digamos, el Volcán el Xinantécatl, donde más se está deforestando, vamos a encontrar camiones enteros cargados de troncos de árboles, entonces esos taladores, esos talamontes, son los que están depredando”, dijo.

Señaló que, en la actualidad, se le ha denominado a la entidad mexiquense como el estado en donde existe el mayor número de depredadores del bosque, ante el incremento de taladores y familias que se posicionan en estos sitios.

La construcción de carreteras también ha sido un factor para que los bosques desaparezcan.

En la zona metropolitana del estado, la construcción de carreteras ha provocado graves efectos, como por ejemplo la Toluca-Naucalpan, en donde cientos de árboles fueron talados, y otro ejemplo, es el nuevo Tren Interurbano México-Toluca, en donde a lo largo de esta vía, le quitaron la vida árboles jóvenes”, explicó.

II. Crecen ciudades hasta 1000% más

De acuerdo con un artículo de la Universidad Iberoamericana, el crecimiento poblacional en la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM) ha experimentado una expansión no proporcional, propiciada por la construcción de grandes conjuntos habitacionales.

La publicación, donde participaron los departamentos de Arquitectura, Estudios Empresariales y Economía de esta universidad, establece que la extensión de las ciudades en nuestro país, creció diez veces, en relación a la que se tenía treinta años atrás. Fenómeno que se ha recrudecido en el Estado de México.

Se estima que en la ZMVM se construyeron entre 1994 y 2005, un total de 371 mil 422 viviendas en 115 conjuntos urbanos de interés social y social progresivo, que impusieron costos a la sociedad que se resienten en lo ambiental, cambio de usos de suelo, pérdida de suelo fértil e incremento de la contaminación atmosférica”, sostiene el estudio.

Además, los especialistas aseguran que a pesar de que la ZMVM ha sido una de las regiones que más se han poblado del país, estos crecimientos se han presentado en áreas aisladas una de la otra, lo cuales muestra que existe una “discontinuidad” de terreno entre cada conjunto urbano.

En algunos casos, los conjuntos pueden estar separados del centro de población más cercano hasta por tres kilómetros de tierra agrícola, o incluso a cinco kilómetros de la carretera más próxima”, indica.

Tan sólo en el municipio de Texcoco, de 2004 a la fecha, la zona urbana ha crecido en un 22 por ciento, a pesar de ser uno de los municipios con más extensión de territorio para fines agrícolas.

De acuerdo con el plan de Desarrollo Municipal, en el año 2014, el área urbana rondaba el ocho por ciento de la extensión municipal; cifra que para 2017 representa 30 por ciento del total del territorio.

A través de un modelo matemático, los especialistas establecen, como una de varias explicaciones posibles, que el crecimiento poblacional en los extremos de las ciudades se ha realizado ante la falta de liquidez que tienen los trabajadores de clase media baja para adquirir un espacio más cercano a la zona céntrica.

Se trata de trabajadores con salarios relativamente bajos -aunque formales-, que acceden al crédito que les otorga su estatus de empleados, pero que no pueden asumir un crédito comercial a tasas tres o cuatro veces superiores. Como consecuencia, no hay oferta registrada -y por tanto susceptible de crédito-, más que en grandes conjuntos, indica.

II. Urge cambiar el crecimiento habitacional

Como consecuencia del crecimiento poblacional, las zonas boscosas del país y del Estado de México se están perdiendo, aseguró Isaías de la Rosa Gómez, coordinador del Programa Ambiental Institucional del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey.

En un país de desarrollo como México, el crecimiento de la población es horizontal, en vez de vertical. Tenemos aún mucho terreno, pero como crecemos a los lados y no hacia arriba, le metemos una fuerte presión a las zonas boscosas”, afirmó.

Apuntó que en el país, al año se pierden entre 155 mil y 700 mil hectáreas como consecuencia de la deforestación, lo que convierte a la nación en el segundo país en América Latina en desproteger a sus bosques, solo después de Brasil, y es el quinto en todo el mundo.

El investigador señaló que en México hay al menos 196.4 millones de hectáreas, pero debido a que también no hay una cultura ambiental por parte de los campesinos o de las compañías que lucran con la madera, se desaprovecha el uso sustentable de los bosques.

Si bien indicó que no existen datos de cuánto territorio se ha perdido a nivel estatal por la expansión urbana, puso como ejemplo a la ciudad de Toluca, la cual habría expandido su tamaño más de 20 veces de manera acelerada, sin tomar en cuenta las zonas ecológicas, los bosques y los mantos acuíferos, lo que ha derivado en la “muerte” del Río Lerma.

Se estima que, en más de 500 municipios de seis estados alrededor del centro del país, el crecimiento urbano ha sido desordenado, puesto que la Megalópolis se redujo al control de vehículos sin que se tomara en cuenta los daños severos a la salud de los mexicanos”, agregó.

Finalmente, el profesor destacó que una de las zonas boscosas que más peligro corre en el Estado de México, es el Nevado de Toluca, pues calcula que en la zona habitan más de 11 mil personas y explotan sus riquezas naturales, por lo que, desde hace años, se ha impulsado la reparación de la tierra erosionado, combatiendo el vandalismo y evitando que automóviles circulen por las zonas más delicadas.

Por su parte, Juan Gabino González Becerril destacó la necesidad de generar políticas públicas orientas en ordenar el asentamiento humano y económico, y lograr el equilibrio humano entre población y naturaleza, lo que podría lograr que, en un futuro, la mancha urbana deje de crecer y haya un rescate de los bosques mexiquenses.

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