Las otras familias del Edoméx

Reporteros – Octubre 4, 2016

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Elena y Yolanda caminan por la calle juntas, como cuando hace 14 años lo hicieron por primera vez, solo que en esa ocasión no era para ingresar a su vivienda, sino porque estaban en busca de ella, ya que después de dos años de relación, había decidido vivir y hacer una vida juntas.

Se conocieron cuando estudiaban la universidad, en la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y aunque al principio no intercambiaban ni una sola palabra, pese a que coincidían en al menos cuatro clases, dos años después de haber ingresado a la Facultad, eran las mejores amigas.

“Nos hablamos, por primera vez, gracias a un amigo que un día nos invitó a una fiesta, las dos fuimos, nos saludamos, empezamos a hablar y ahí fue cuando nos dimos que teníamos muchas coincidencias y que habíamos perdido dos años de historias juntas”, señala Elena.

La pareja de 37 y 39 años narra que fue tanta la conexión entre ambas que primero fueron grandes amigas y, un año después, decidieron iniciar una relación sentimental.

“Hace 14 años, las cosas no eran como ahora y más siendo mujeres, prácticamente nadie podía saber y nosotras en casa decíamos que éramos grandes amiga, casi hermanas, porque si no nos iban a correr a ambas”, dice Yolanda.

Tras dos años de relación, en marzo de 2002 decidieron tener su propio hogar en Atizapán de Zaragoza y formar una familia: Elena, Yolanda y Coque (una perrita Cocker spaniel que acompañó a la pareja hasta sus últimos días de vida -hace dos años-), y en 2014 decidieron casarse por la vía civil en la Ciudad de México.

“Para nosotras eso era una familia, pues aunque no hubiera un hombre de por medio, somos dos personas que se cuidan, se respetan, se aman, que una vela por la seguridad de la otra y que se apoyan en todo momento, aunque podamos tener algunas diferencias mínimas. Eso para nosotros es una familia, como cualquier pareja heterosexual”, mencionaron.

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II.
En la Ciudad de México, el portavoz del Frente Orgullo Nacional Mexicano, Cristian Galarza señaló que se tiene un registro superior a las seis mil 700 matrimonios entre personas del mismo sexo y, a partir de la puesta en marcha de este tipo de uniones igualitarias, se ha incrementado aún más con el apoyo que tienen por parte de la Consejería Jurídica y su apartado, el Registro Civil.

En 2014, de donde datan los últimos datos proporcionados por las autoridades capitalinas, se registraron cuatro mil 900 uniones civiles, de las cuales dos mil 599 fueron de hombres homosexuales y dos mil 301 de mujeres lesbianas.

Las delegaciones con mayores solicitudes de matrimonio fueron Benito Juárez, con mil tres mil 13 enlaces; Cuauhtémoc, con dos mil 181; Gustavo A. Madero, con 916; Iztapalapa con 851, Miguel Hidalgo, con 844 y Coyoacán, con 612.

En el Estado de México, en abril de este año, se celebró la primera unión entre personas del mismo sexo, luego de que la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) otorgará un amparo para que Jessica Berenice Carrillo y Gabriel Cejudo pudieran celebrar su unión, debido a que el Código Civil del Estado de México no permite celebrar uniones entre integrantes de la comunidad Lésbico, Gay, Bisexual, Transexual, Transgénero, Travesti e Intersexual (LGBTTTI).

Hasta ahora, los jueces mexiquenses han casado por la vía civil a dos parejas del mismo sexo y están en proceso al menos 15 recursos ante el máximo tribunal del país.
III.
Si bien, a través de sus manifestaciones multitudinarias desarrolladas a nivel nacional, el Frente Nacional por la Familia no ha expresado abiertamente su rechazo a las bodas entre personas del mismo sexo, sí se opone a que a este tipo de uniones por la vía civil, se les denomine matrimonios, y sugieren que se le dé el concepto jurídico de uniones de convivencia.

De acuerdo con María de los Ángeles Bravo Álvarez y Esther Cejudo Álvarez, representantes de dicho movimiento ciudadano en el Valle de Toluca, el matrimonio solo se entiende, desde la naturaleza jurídica consagrada en la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos y en el Derecho Romano, como la figura que le da sustento a la unión entre un hombre y una mujer.

“No es ir en contra de la unión de las personas del mismo sexo, las personas se pueden unir con quien quieran, cuando quieran y como les parezca, pero que a esa unión no se le llame matrimonio, que es la única unión que puede garantizar la transmisión de la vida. Nosotros creemos que el matrimonio como tal, solo se da entre un hombre y una mujer y las demás uniones, son uniones que cada quien, en medio de su libertad y de sus condiciones, pueden tomar sin problema”, indicó.

Bravo Álvarez y Cejudo Álvarez defienden el hecho de que, sin existir un vínculo afectivo o amoroso, las personas en nuestro país que conviven de diferentes maneras, sin que sea en matrimonio, tengan la posibilidad de compartir seguridad social, una hipoteca o diferentes obligaciones que deriven de su convivencia.

IV.
En el Estado de México existen cuatro millones 168 mil 2016 hogares, en donde habitan 16 millones 187 mil 608 mexiquenses, de acuerdo con cifras del Consejo Estatal de la Población (Coespo).

Del total de hogares, 68.7 son considerados nucleares; es decir, están conformados por el papá, la mamá y los hijos, o sólo por la mamá o el papá con hijos; las parejas que viven juntas y no tiene hijos también forma parte de este tipo de familias.

En tanto, 28.72 por ciento de los hogares son ampliados (están formados por un hogar nuclear más otros parientes como tíos, primos, hermanos, suegros, etcétera), y 0.69 por ciento es compuesto, lo que significa que está constituido por un hogar nuclear o ampliado, más personas sin parentesco con el jefe del hogar.

Por otro lado, 8.31 por ciento de los hogares son considerados no familiares; es decir, no hay ninguna relación familiar entre quienes los ocupan, pues 95.96 por ciento son unipersonales (están habitados por un solo integrante) y el 4.04 se clasifican como corresidentes (conformados por dos o más personas que no tienen parentesco algo). En este rubro, entran los ocupados por familias homosexuales.

V.

Una de las propuestas a las que se ha opuesto determinantemente el Frente Nacional por la Familia, es respecto a la posibilidad de que los matrimonios entre personas del mismo sexo puedan adoptar.

“La legislación vigente es restrictiva en el término de la adopción, no solo para personas del mismo sexo sino con respecto a sujetos que tengan una edad superior a la considerada por la ley, una condición socioeconómica diferente a la que la ley considera que sería la mejor para el menor, entonces, eso es porque la adopción va en el interés superior del niño, no en el interés superior de la pareja, por eso creemos que los niños no se pueden convertir en derecho de las parejas”, señalaron María de los Ángeles Bravo Álvarez y Esther Cejudo Álvarez.

Ante la actual diversificación en el núcleo familiar de los mexicanos, el Frente considera que una familia puede estar integrada por un tío y sobrino, papá e hijos, primos con primos, mamá soltera e hijos o abuelos con nietos, por ejemplo, pues hay una relación consanguínea.

De acuerdo con Isis Ávila Muñoz, presidenta honoraria del Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia del Estado de México (DIFEM), el proceso de adopción en la entidad se ha incrementado casi en 300 por ciento desde 2009, con alrededor de 130 pequeños entregados a una familia.

“Tenemos un proceso certificado de adopción, eso quiere decir que nuestros procesos son ágiles y transparentes; las personas se pueden sentir confiadas en hacer el trámite de adopción, porque lo más importante para nosotros es el interés superior de las niñas y los niños que son adoptados, por lo que hacemos exámenes muy rigurosos”, explicó.

Aunque destacó que cada caso de personas interesadas en adoptar a un menor es confidencial, hasta el momento, ninguna familia homoparental en la entidad se ha acercado con la institución para iniciar un proceso de este tipo.

A pesar de que el DIF de la Ciudad de México no brindó información acerca del número de infantes que han sido dados en adopción a parejas con integrantes del mismo sexo, indicó que esta institución realiza durante dos años, cada seis meses; es decir, cuatro visitas a los hogares donde se encuentran los niños para verificar su condición, sin que, hasta este momento, algún niño o niña haya tenido que regresar a los albergues por maltratos de sus nuevas familias.

Indicó que el proceso de adopción para estas parejas es el mismo que hacen las heterosexuales: asistir al área de adopciones de la Asistencia Jurídica del DIF CDMX, realizar un curso de inducción de cuatro sesiones, entregar una solicitud de adopción y se sujetan a evaluaciones psicológicas y socioeconómicas, además de proporcionar un informe psicosocial para entrar a un proceso de evaluación. Una vez que procede la solicitud se entra en una lista de espera y si es aprobado, se inicia el periodo de convivencia con el menor albergado.

VI.

De acuerdo con la Consejería Jurídica de la capital del país, actualmente, solo uno por ciento de las parejas homosexuales que se unieron civilmente, se divorcian, principalmente, por acuerdos consensuados, más que de discriminación.

El Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal (TSJDF) indicó que, de 2012 a abril del 2014, se realizaron 27 juicios de divorcio en  parejas del mismo sexo, en donde en 13 casos los conyugues varones fueron a solicitarlo, mientras que cinco mujeres pidieron la separación de sus esposas y en nueve casos fueron de mutuo acuerdo.

Se estima que la tasa de divorcios en la capital del país de parejas heterosexuales es de 15 mil, en promedio, al año, mientras que de parejas homosexuales, la cifra está por encima de los 100 casos. En el caso de las parejas lésbicas, ocurre en 50 por ciento menos que en el caso de las de hombres.

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