Rinden homenajes póstumos al muralista Leopoldo Flores

Arturo Callejo – Abril 4, 2016

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El Aula Magna de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM) y el Jardín Botánico de El Cosmovitral, en Toluca, fueron los dos grandes escenarios para realizar un homenaje póstumo de cuerpo presente al pintor, escultor y muralista más grande que ha tenido el Estado de México, Leopoldo Flores Valdés.

En el Aula Magna fue recibido con aplausos el féretro del originario de la comunidad de San Simonito, en el municipio de Tenancingo. Aquí, el rector de la UAEM, Jorge Olvera García indicó que la muerte arrancó a los mexiquenses el cuerpo físico del artífice del muralismo mexiquense, un cómplice de la naturaleza que regaló un universo de color, de contraste de luces y sombras, de conocimiento perpetuo y constante, de participación social y de creación de una obra conectiva como a él le gustaba.

Los universitarios no exageramos al decir que tu muerte equivale a la partida de Diego, de Frida, de Orozco o de Siqueiros, porque tu concepto, tu obra siempre se vio inmersa en el reclamo social o tomaste tu pincel para decir lo que el pueblo no podía, hoy será más grande todavía y seguro estarás en la constelación”, mencionó.

Eruviel Ávila Villegas, gobernador del Estado de México, recordó, al rendir homenaje al Doctor Honoris Causa, que el artista universal dejó de legado de El Cosmovitral, nominado en 2013 como una de las 13 maravillas de México, así como el mural “La Justicia” en la Suprema Corte de Justicia de la Nación y la “Aratmósfera”, plasmada sobre las rocas del cerro de Coatepec y la gradería del estadio universitario “Alberto Chivo Córdova”, en Ciudad Universitaria.

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Hoy nuestro hombre sol ha llegado a su quinto sol, ha sido un gigante, ha logrado volar, ahora se encuentra en su viaje a orígenes para transformarse en claridad. Su principal don fue hacer el arte abierto, la obra del Maestro Leopoldo Flores queda para las presentes y futuras generaciones y ya es patrimonio de la humanidad” aseveró.

Posteriormente, el cuerpo de Leopoldo Flores arribó al Cosmovitral, obra internacional de vitrales que él mismo desarrolló en lo que fuera el antiguo tianguis de Toluca, donde decenas de personas le volvieron a aplaudir y a montar guardia de honor.

Su esposa, Dolores Almada, calificó al maestro como un hombre generoso y de carácter fuerte: “no hablaba mucho, él fue una persona muy inteligente y muy dedicada a su trabajo, los últimos días fueron de lucha, estaba incapacitado pero comía, tenía mucha fuerza, era increíble cómo se imponía”, dijo.

Los restos del pintor, muralista y escultor mexiquense fueron cremados en Toluca. Sus cenizas quedarán en la capital mexiquense.

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