El laberinto de libros, en el corazón de la CDMX

Agustín Palma – Abril 20, 2016

Fermín asoma la cabeza de vez en vez aunque por momentos parece que se sumerge como buzo en medio de un mar, uno que no está lleno de agua sino de libros, pues está en la búsqueda de la recomendación perfecta para sus visitantes, la cual será la llave que le dé salida a su laberinto ubicado en la calle de Donceles número 74 en el Centro Histórico de la Ciudad de México.

Desde hace 25 años, este hombre decidió seguir los pasos de sus padres en las librerías de textos viejos como son conocidos estos establecimientos, donde se ofertan publicaciones que han sido repasadas por una cantidad innumerable de miradas y saboreados por centenares de mentes.

Se llama El Laberinto porque aquí te pierdes y te cuesta trabajo encontrar la salida, yo quiero que la gente se pierda, que le cueste trabajo salir, no porque encuentre trampas sino porque halle algo que le sea de utilidad, de agrado y que lo disfrute”, explica Fermín López, mientras entrega un tomo de Cien Años de Soledad de Gabriel García Márquez.

Hace unos años, este recinto del conocimiento era el doble de grande y en su interior se realizaban actividades culturales gratuitas, “pero desde hace más de un lustro (cinco años) nos subieron la renta y tuvimos que reducir el lugar, además la poca venta no ayuda mucho, los libros son mi pasión, pero ya no se venden”, dice a Hoy Estado de México.

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR:

Con el auge del Internet y de aplicaciones para tabletas y teléfonos inteligentes, también se fueron de este sitio los asiduos lectores, aunque haya quienes son fieles al paso de tiempo y a la llegada de innovaciones, simplemente, son románticos de los libros por su contenido, su textura y hasta el aroma que despiden las hojas de primeras, segundas y hasta terceras ediciones.

Yo creo que me voy a ir de vagabundo porque de aquí ya no sale o me lanzo de hippie, se ha caído la industria donde cada mexicano lee en promedio un libro y medio al año; creo que eso es una falacia, la gente y cada vez más jóvenes no están leyendo y nosotros en somos los indicadores perfectos”, atiende con la mirada fija.

Dicen que todos los caminos llevan a Roma y también todos los del Laberinto parecen abrirle paso a los lectores que, además de ser un grupo selecto, agradecen la posibilidad de no encontrar la vía de escape de un sitio donde están rodeados de historias, de textos que van desde una receta de comida hasta la novela más afamada, de “best seller” actuales, pero sobre todo, de décadas pasadas.

Comentarios

comments